Beato Andrés Hibernón (1534 - 1602)

El beato Andrés Hibernón nació en la ciudad de Murcia, de padres pobres aunque eran hijosdalgo de Cartagena. Queriendo darle una carrera, le enviaron a unos tíos suyos que vivían en Valencia; pero estos le dedicaron a guardar el ganado, en cuyo oficio llegó con admirable inocencia a la edad de veinte años.

Habiendo recibido ochenta ducados de manos de su tío, pensaba dotar con ellos a una hermana suya, pero unos ladrones se los robaron y determinó abrazar la Regla de San Francisco de Asís, tomando el hábito de fraile lego en el convento de Élche para servir a Dios con extremada humildad, penitencia y desnudez, ejerciendo los oficios de portero, hortelano, refitolero y cocinero.

Cuando andaba en las cosas de la cocina, los religiosos de su comunidad se maravillaban de que a pesar de verle casi siempre en oración, guisase tan bien la comida, en la cual hallaban un sabor tan delicado, que parecía del Cielo. Tuvo después el cargo de limosnero, y era tanta la gracia del Señor con que pedía limosna por Jesucristo, que por su medio se pudo acabar la obra del monasterio de san Juan de Valencia, y el famoso noviciado de aquella custodia, y más tarde el nuevo convento de Murcia llamado el Real de san Diego.

Convertía a los pobres que llegaban a la portería para pedir limosna, curaba milagrosamente a los enfermos, interpretaba con soberana luz los lugares difíciles de la Sagrada Escritura, penetraba los secretos de los corazones, y hasta los cardenales Doria y Borja y el arzobispo de Valencia beato Juan de Ribera, le veneraban como a santo.

Morando en Gandía, y entendiendo que le llegaba el día y la hora de pasar de esta vida a la del Padre, barrió con extraordinario aseo los claustros y corredores por donde había de pasar el Señor, a quien recibió por viático, y clavando los ojos en la imagen de Jesucristo crucificado, murió tranquilamente a los cincuenta y ocho años de edad. Tres días estuvo el santo cuerpo recibiendo los obsequios de los fieles de Gandía, sin que se oyesen en el templo otras voces que las aclamaciones de los que le llamaban santo, y las alabanzas de los enfermos que repentinamente alcanzaban la salud, por los méritos del siervo de Dios.

Su fiesta litúrgica se celebra el 18 de abril, día en el que entregó su alma al Señor, después de la media noche. El 22 de mayo de 1791 fue beatificado por el Papa Pío VI.