Rúbrica: Comienzan las alabanzas que compuso el muy bienaventurado padre nuestro Francisco, quien las decía en todas las Horas del día y de la noche y antes del oficio de la bienaventurada Virgen María, comenzando así: Santísimo Padre nuestro que estás en el cielo, etc., con elGloria. A continuación díganse las Alabanzas:
Santo, santo, santo Señor Dios omnipotente, el que es y el que era y el que ha de venir (cf. Ap 4,8):
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno eres, Señor Dios nuestro, de recibir la alabanza, la gloria y el honor y la bendición (cf. Ap 4,11):
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Digno es el cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder y la divinidad y la sabiduría y la fortaleza y el honor y la gloria y la bendición (Ap 5,12):
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor (Dan 3,57):
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos y los que teméis a Dios, pequeños y grandes (cf. Ap 19,5):
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Los cielos y la tierra alábenlo a él que es glorioso (cf. Sal 68,35 -SR):
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Y toda criatura que hay en el cielo y sobre la tierra, y las que hay debajo de la tierra y del mar, y las que hay en él (cf. Ap 5,13):
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo:
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Como era en el principio y ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Y alabémoslo y ensalcémoslo por los siglos.
Oración: Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, todo bien, sumo bien, total bien, que eres el solo bueno (cf. Lc 18,19), a ti te ofrezcamos toda alabanza, toda gloria, toda gracia, todo honor, toda bendición y todos los bienes. Hágase. Hágase. Amén.
Apéndice:
Las palabras que fray León añadió con tinta roja en el autógrafo de las Alabanzas del Dios Altísimo y la Bendición al hermano León, nos manifiestan las circunstancias en que se escribieron estos textos. En efecto, en el margen superior de la cara en que se encuentra la Bendición, se lee así:
«El bienaventurado Francisco, dos años antes de su muerte, hizo una cuaresma en el monte Alverna, en honor de la bienaventurada Virgen, Madre de Dios, y del bienaventurado Miguel Arcángel, desde la fiesta de la Asunción de Santa María Virgen hasta la fiesta de San Miguel de septiembre. Y se posó sobre él la mano del Señor. Después de la visión y de la alocución del Serafín y de la impresión de las llagas de Cristo en su cuerpo, compuso estas Alabanzas, escritas en el otro lado del papel, y las escribió de su propia mano, dando gracias a Dios por el beneficio que le había concedido».
Debajo del texto de la Bendición, el mismo fray León añadió, también con tinta roja, estas palabras:
«El bienaventurado Francisco escribió de su propia mano esta bendición a mí, fray León».
Finalmente, al pie del mismo lado del papel, debajo del signo "Tau y la cabeza" delineado por el bienaventurado Francisco, expone cuidadosamente:
«De manera semejante hizo de su propia mano este signo Tau, y la cabeza».
Fray León añadió con tinta roja, en el autógrafo de las Alabanzas del Dios Altísimo y de la Bendición al hermano León, las circunstancias en que se escribieron estos textos:
«El bienaventurado Francisco, dos años antes de su muerte, hizo una cuaresma en el monte Alverna, en honor de la bienaventurada Virgen, Madre de Dios, y del bienaventurado Miguel Arcángel, desde la fiesta de la Asunción de Santa María Virgen hasta la fiesta de San Miguel de septiembre. Y se posó sobre él la mano del Señor. Después de la visión y de la alocución del Serafín y de la impresión de las llagas de Cristo en su cuerpo, compuso estas Alabanzas, escritas en el otro lado del papel, y las escribió de su propia mano, dando gracias a Dios por el beneficio que le había concedido».
Debajo del texto de la Bendición, el mismo fray León añadió:
«El bienaventurado Francisco escribió de su propia mano esta bendición a mí, fray León».
Finalmente, al pie del mismo lado del papel, debajo del signo "Tau y la cabeza" delineado por el bienaventurado Francisco, expone cuidadosamente:
«De manera semejante hizo de su propia mano este signo Tau, y la cabeza».