Segundo domingo de Adviento

Bar 5, 1-9

Este libro suele considerarse un pseudónimo del escribano histórico de Jer, es decir, Baruc. Las dependencias literarias facilitan una frontera para determinar el tiempo: Bar debe ser más reciente que Eclo 24 y Dan 9, sin embargo anterior al Sal 11. Hacia final del s. II se encuentran las citas más antiguas de Bar en autores cristianos. En el canon griego aparece entre Jer y Lam, lo cual permite ser considerado más antiguo que otros muchos apócrifos, que son atribuidos al mismo autor.

La lectura de hoy pertenece a una alocución de animación al pueblo de Dios después del exilio. Después de haber reconocido que ha sido rebelde ante Dios y escuchado la invitación a la enmienda, el Señor ofrece un oráculo de consuelo, con reclamos al Dt-Is y Trit-Is. Aquí la relación con Dios es enfocada con una imagen familiar. Dios es el padre que ha criado a sus hijos, el esposo de la ciudad de Jerusalén. Abandonada por el marido, la ciudad se encuentra en la posición social de una viuda sin medios; tampoco le pueden ayudar los hijos, ya muertos o desterrados. A pesar de todo sigue confiando y puede interceder. Siente y entreve la inminencia de la salvación, todo es obra de Dios, repetición del antiguo éxodo, victoria sobre los enemigos, desierto trasfigurado, llegada a Jerusalén.

Jerusalén es la figura de la iglesia, ciudad madre y mediadora, de donde saldrá la salvación, y anticipación de la Jerusalén celestial, cantada en el NT, sobre todo en el Ap 21-22. Jerusalén desde que David la hizo capital del reino está estrechamente ligada a la dinastía davídica, y, por tanto, a su proyección mesiánica.

Relectura eclesial En el ámbito de la vivencia eclesial todos juntos vamos descubriendo la presencia de Dios en nuestras vidas. Decimos “todos”, cada uno con sus cualidades, con su forma de ser, incluidas sus dificultades, pero comunitariamente poco percibimos que Dios nos guía y se convierte en fortaleza. La salvación que nos ofrece abarca todas las dimensiones de nuestra personalidad: espirituales y corpóreas. Dios no se fija en nuestras deficiencias; tampoco la comunidad cristiana, la iglesia, se compone de cristianos perfectos, sino de creyentes que intentan a pesar de todo fiarse de Dios en las circunstancias de cada día, salpicadas de dudas, zozobras y, también ¡cómo no!, de ilusiones.

 

Sal 125, 1-6

El Sal 125 es una acción de gracias por el retorno del exilio (s.IV), y al mismo tiempo una plegaria que en cualquier circunstancia a la comunidad de fe le sirve de oración, y como cauce de expresión religiosa.

Predominan las siguientes imágenes:
1. El tema del agua en el páramo es frecuente en el Dt-Is, en cuanto una renovación del éxodo. El agua en el desierto simboliza la vida.
2. La segunda imagen subraya el gozo de la cosecha después de la fatiga de la siembra.

Claves de comprensión:
a) El cambio de la suerte de los exiliados. El Sal proclama que ha sido un cambio inesperado.
b) El gozo del sueño por este vuelco. Tan grande es que les parece un sueño. Pensar que la vida proporciona sólo sinsabores es una visión pesimista, alejando de esta manera la sorpresa de Dios ¿Nos da vértigo descubrir este gozo? El Salmo concluye que Dios crea alegría.

Referencia para la fe: Las fatigas y zozobras humanas son condición indispensable para apreciar la abundancia y futuras alegrías. Para la fe no hay caminos al vacío, pero primero hay que sembrar para cosechar más tarde. Una vida sin vicisitudes no existe; en mayor o menor grado tenemos que afrontar retos, que nos maduran, y es “cuando la boca se nos llena de risas y cantares”, pero Dios nos puede allanar el camino enormemente, y tal vez cuando menos lo esperamos o soñamos.

Filp 1,4-6.8-11:

Se trata de una acción de gracias y oración de S. Pablo por los filipenses. El recuerdo de S. Pablo por las comunidades fundadas por él es uno de sus motivos constantes en sus escritos. Además, la segunda parte está constituida por una súplica de quien ama a los creyentes y desea que sigan creciendo en un conocimiento vivencial y sensibilidad espiritual, que sepa elegir lo más oportuno en cada momento.

San Pablo sabe que el crecimiento de la “caridad” va a la par con el aumento en el “conocimiento” y “discreción” para percibir los perfiles de la vida a los ojos de Dios.

Óptica cristiana: Se invita en esta lectura a saber apreciar la mano de Dios sobre la iglesia. El nunca nos abandona. ¡Que sepamos enfatizar los aspectos positivos de los cristianos, y agradecer y alabar cuanto de bueno hace el Señor en el ámbito de la iglesia, seamos positivos y alentadores de aquello que la iglesia se esfuerza en realizar y vivir, pues entre todos es más fácil! ¡Dios nos sorprende positivamente en tantos cristianos!

Lc 3, 1-6:

Lc ofrece primero un cuadro histórico para mostrar que Dios se mueve en las realidades históricas, y menciona a personajes concretos, en este caso S. Juan Bautista. En palabras más nuestras, se trata de la investidura del Bautista y de su obra. Lo hace con un estilo de la historia contemporánea, mezcla de estilo profano griego y bíblico-historiográfico: se mencionan al emperador y gobernadores de región con el favor de Roma, y también a los guías espirituales del pueblo de Dios, Israel. Los hechos narrados no son fruto de la fantasía, sino que han acaecido en una época determinada de la historia.

La entrada en escena del Bautista no obedece a una casualidad, sino que detrás está la acción divina, que marca los tiempos con la ayuda generosa de sus mediadores.

Las palabras del Bautista se apoyan en el Is, y pretenden una conversión del pueblo elegido.

Estamos ante un lenguaje simbólico válido para todas las épocas y circunstancias. Hay que cambiar actitudes que crean en nosotros pesadez de ánimo. Es menester que quitarnos de encima colinas de soberbia, montañas de codicia, hacer desaparecer las crispaciones fáciles ante cualquier adversidad, limar las durezas en el lenguaje o las ambigüedades en nuestra sinceridad, y caminar con sinceridad y perdón. De esta manera podemos proceder como personas equilibradas, contentas y animadas, es decir, al decir de las palabras bíblicas, “salvadas”. ¡Qué podamos decir: “Vino la palabra del Señor sobre…. Eugenio, Antonia, Cristina, María Belén, Cristóbal, Andrés…. en este tiempo de preparación para la Navidad del Señor”.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



LECTURAS Y HOMILÍAS

Material Litúrgico


Principal | S. Francisco | Nuestras Casas | Historia | Actividades | Publicaciones | Bibliotecas| Enlaces | email |
© 2009 Fr. Miguel Álvarez Barredo, ofm