|
Gn 18, 1-10
Literariamente esta sección
está acoplada en el ciclo de Gén
18-19, pero originariamente constituía
un relato autónomo, desglosado en
dos unidades: la visita de los tres hombres
a Abrahán (v. 1-8), y la promesa
de un hijo (v. 9-16). El objetivo de la
narración era el anuncio de nacimiento
de un hijo (v. 10), que se corrobora en
los v. 13-14. Así pues, en este relato
se mezclan dos motivos: a) la promesa del
nacimiento de un hijo a una pareja estéril,
y b) la visita de los mensajeros divinos.
El motivo “a” ofrece esta estructura:
la esterilidad como necesidad, y el anuncio
de un hijo como salvación, estructura
que corresponde a Gén 15, 2-4; 16;
1 Sam 1. El “b” está
dispuesto así: visita del mensajero
divino –acogida y obsequio- promesa
de un niño. Además de textos
bíblicos referenciales tiene también
resonancias en la literatura ugarítica.
Este relato yahvista de la promesa de un
hijo a Abrahán y Sara pertenece al
núcleo básico del ciclo de
Abrahán, cuyo inicio arranca en Gén
11, 30 al describir a Sara como estéril.
La
acogida, como enriquecimiento:
¿Cómo acoger al otro? ¿Cómo acoger a Dios
en nuestra vida? Dios puede llamar a la
puerta de nuestro corazón, y pide que nos
abramos a sus visitas. El suele mezclarse
con nuestras indigencias, y nos ayuda a
comprendernos de manera genuina, favoreciendo
un crecimiento de nuestra persona. Las llamadas
divinas enderezan nuestros pasos, e infunde
vigor, pero nos sugiere que seamos agradecidos
a su generosidad.
|
Sal 14,
2-5
Es un salmo litúrgico,
en el cual se exigen determinadas actitudes
para participar en el culto. Con serie
de preguntas se van concretando las condiciones
para ser del agrado de Dios en su santuario.
Los interrogantes desglosados a lo largo
del salmo coinciden con otros textos del
AT, donde el sacerdote o levita formulaba
los requisitos para entrar en el santuario
de Dios. El Sal ofrece una estructura
nítida: la pregunta inicial y oficial
para ingresar en el templo (v.1), la respuesta
con once enunciados (v.2b-5ab) que giran
en torno a la ética social y derecho
de Israel, y en el v.5cd se retoma el
interrogante inicial, donde se confirma
que el templo de Dios ofrece seguridad
al orante. El Sal descansa sobre algunos
conceptos fundamentales, como “habitar”,
“templo, tienda”, “estabilidad”,
sobre todo en la primera parte, y en la
segunda domina la “palabra”,
que se concreta en enfoques específicos,
como “calumniar”, “difamar”,
“retractar”, etc. Se puede
apreciar una ausencia de elementos rituales,
y gran insistencia en un compromiso existencial.
Más que serie de acciones precisas,
se trata de actitud vital permanente,
que abraza el abanico de la existencia.
Más que un abanico de normas el
Sal 15 constituye una interpelación
moral al creyente.
Clarificaciones
para la vida: Todo precepto divino
para el israelita era signo de una cercanía
personal de Dios, y paralelamente la acogida
del mismo posibilita el acceso a Dios.
No se juega con medias tintas, sino que
las indicaciones del salmo piensan en
una globalidad que nos ayudan a calibrar
el sentido de nuestra presencia ante Dios
en el ámbito cultual. ¡Una bella radiografía
de la interioridad para quien desee participar
en el culto!
Col 1,
24-28
Pablo ahora entra en
tema; literariamente este texto corresponde
en el horizonte retórico de la
carta a la probatio.. Si el apóstol
habla de su conducta y acción es
para mostrar la importancia que tienen
para él y para aquellos, a quienes
anuncia el evangelio. Sus sufrimientos,
tribulaciones y luchas indican el discurso
que seguirá, y constituyen una
prueba mediante hechos del valor de mensaje
proclamado.
El apóstol se
ve portador del mensaje divino, y su tarea
consiste en dar a conocer el misterio,
es decir, el amor de Dios desvelado en
Cristo a todos los pueblos. Quien lo recibe
adquiere la vida, pero el apóstol
corre el peligro de ser rechazado, de
ahí los sufrimientos que experimenta,
al estilo de Jesús en la pasión.
En esta respuesta incondicional Pablo
logra su madurez de fe, es decir, entregándose
a la comunidad primitiva, y exhortando
a ésta a la misma postura.
Los
sufrimientos en la fe, modo de conocerse
a sí mismo: Cristo es el hombre
perfecto, la medida de nuestras más auténticas
y genuinas posibilidades. El hombre a
nivel puramente humano tiene mucho que
ver concepciones ilusorias o ideologías.
Cristo en cuanto hombre encarnado ha vivido
en toda su intensidad la tesitura humana,
incluido el sufrimiento debido a su entrega
generosa, y hacia hay que mirar hacia
Él continuamente para descubrir nuestra
identidad.
Lc
10, 38-42:
Al estilo de la primera
lectura está en juego la acogida
del paso de Dios en nuestras vidas. Marta
y María sustituyen a Abrahán
y Sara, ejerciendo la receptividad y la
escucha. Esta vez el visitador es el mismo
Verbo de Dios, y ambas hermanas escenifican
dos modos de recibirlo.
Después de la
parábola del samaritano en Lc se
ofrece una perícopa que enfatiza
la escucha de la palabra del Señor
resucitado. El ministerio de la palabra
y del servicio son dos aspectos fundamentales,
pero el primero resulta indispensable.
Lc y Jn nos ofrecen informaciones sobre
Marta y María, pero Lc es la única
vez que se refiere a ellas. Las características
de las tradiciones en sendos evangelistas
son diferentes, razón por la cual
se piensa en variadas tradiciones, y que
Lc ha insertado en este “viaje”
a Jerusalén, contrastando el rechazo
de los samaritanos.
La
escucha de la palabra, actitud indispensable
para el cristiano: Una de las
características de la persona es su indigencia,
y la apertura debiera ser una tesitura
básica para crecer. Las lecturas de hoy
subrayan esta necesidad de ser acogedores
con los toques de Dios en nuestras vidas
por medio de su palabra, mediadora en
el AT, y personal en el NT. La escucha
de la palabra del Resucitado con los hermanos
en la Eucaristía se antoja indispensable
en medio de tantas urgencias y prisas,
a que nos empuja el mundo actual. Detenerse
sobre la palabra puede darnos lucidez,
y poner sosiego en nuestro caminar. ¿Caminamos
disponibles a esta apertura?
|