Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Is 50, 4-7:

Es el tercer cántico del Siervo (42,1-7 y 49,1-8, son los dos primeros). Aquí se ensalza sobre todo la docilidad y mansedumbre del Siervo de Dios, juntamente con su perseverancia, a pesar de todos los malos tratos que le acarrea su ardua misión de proclamar la ley de Dios en medio de su pueblo y entre las naciones. En 52,13-53,14 (cuarto cántico) esta obra culminará con los sufrimientos expiatorios y redentores en beneficio de otros.

El Siervo se ha entregado de lleno a la obra encomendada por Dios, y por eso repite dócilmente cuanto se le ha revelado, pues “Dios le ha dado una lengua de iniciado” (v.4), es decir, dócil, entrenada y experta en transmitir el mensaje que Dios comunicará a su pueblo. Y su labor en esta fase se concreta en sostener con palabras al cansado, es decir, al fatigado en las sendas de la ley de Dios ante las contrariedades y dificultades de la vida.

La misión del Siervo, pues, consiste en confortar al pusilánime, al débil, al que desconfía de las promesas del Señor, y a quienes se califica en 42,3 como “caña cascada y mecha humeante”, porque tienen todavía un rescoldo de fe y esperanza.

La expresión le ha abierto el oído (v.5,) en la Biblia equivale a recibir una revelación (cfr. 1 Sam 9,15). Cada mañana despierta mis oídos (v.4) es una locución enfática y reiterada, y, por otra parte, insinúa la docilidad del Siervo en prestarse desde la mañana a continuar su ardua tarea de hablar: no me resisto (v.5), que no elude el mandato que se le confía, sabiendo de las dificultades, como se especifica a continuación: he dado mis espaldas a los que me herían (v.5). Sufrirá toda clase de afrentas. La barba (v.5) era símbolo de dignidad social, y por eso se consideraba la máxima humillación arrancarla. El Siervo no aparta su rostro ante las injurias y esputos (v.5), lo que literalmente se cumplió en la escena ante Pilato con Jesucristo, cántico que ilumina la vida de Jesús juzgado y flagelado.

Apertura: Este cántico desvela que ciertas actitudes no son definitivas. Que el cansancio, las parálisis, las esclavitudes, las soledades, los achaques… no son realidades inútiles. Que existen en cada uno de nosotros muchas posibilidades, y que alguien las ha vivido antes que nosotros, y no se ha dado por derrotado: muchos creyentes en el AT y Cristo en el NT ha vivido tal tesitura ¡Que podemos ser apoyo para los demás y no desanimarnos nosotros mismos! ¡El sufrimiento madura y abre nuestros ojos a la vida! Dios camina a nuestro lado, aunque no lo veamos por la calle o en casa.

Sal 21:

El salmo se ajusta perfectamente a la súplica individual, con sus dos componentes mayores, petición de auxilio en la tribulación, promesa de alabanza y acción de gracias por la liberación. El orante describe una situación trágica, y recurre a Dios, su refugio, para él y para otros. La súplica acentúa vivencias humanas: la urgencia, es una súplica en una situación límite; intensidad en las expresiones, mezcla realismo y fantasía; no deja entrever culpa alguna, ni invoca un castigo para los enemigos; acción de gracias por su liberación, que tendrá una amplia resonancia.

Es una suplica de un inocente perseguido y liberado. El salmo más que ningún otro ha influido en los relatos evangélicos de la pasión. Este aprovechamiento en el NT ha visto ampliar su sentido.

El salmo supone y describe una situación típica, y lo realiza con un acierto poético inusitado en todo el salterio.

Lenguaje simbólico: lejos/cerca, pues el orante vive su tribulación, como “lejanía de Dios”, pues parece difuminarse. Las fieras: comparar el hombre malvado y cruel con una fiera es frecuente en el AT. Líquido/árido: refleja el estado físico y espiritual, ya que donde el hombre espera consistencia “se derrama como agua”, y donde aspira a una seguridad “el paladar se seca como una teja”.

Apertura: El sufrimiento inocente, iluminado por Cristo, adquiere fuerza nueva para abrir los ojos a quienes nos rodean. Puede adquirir un valor terapéutico para los demás y ¡para nosotros! El sufrimiento no es la última palabra de nuestra vida, porque del caminar cabizbajo puede surgir la sonrisa aquí y ahora. “No perdáis nunca el ánimo, v.27”. No hay que ahogarse en las redes de las dificultades.

Fil 2, 5-11 :

Himno famoso sobre Cristo, sobre su modalidad en la vida. Ensalza la humildad y la abnegación de Cristo Jesús durante su vida mortal. El ejemplo no está tomado de éste o aquel gesto particular de Cristo hacia los indigentes de Judá o Galilea, sino de la aceptación de la condición humana con todas sus debilidades. Este himno se ha definido como “la fórmula más acabada y precisa de la cristología paulina” (P.Prat).

San Pablo exhorta a los filipenses a trabajar con perseverancia y generosidad en la propia santificación ¡no es una palabra rara!

Apertura: Una existencia que apueste por la cercanía, la generosidad, el desinterés hacia los demás…. no conduce al vacío o al fracaso, humanamente hablando, sino que se tornará alabanza alguna vez, ¡al menos a los ojos de Dios!, y también de quienes nos rodean, aunque no verbalicen la misma a veces. ¡El aplauso de Dios nos conforta y anima en la vida de todos los días!

Mc 14, 1 - 15, 47: Relato de la PASIÓN

Es el relato más antiguo, y la parte más amplia de su ev. (127 versículos de los 539 del conjunto del ev.). Guión básico: Cristo nos descubrió las posibilidades de la vida humana desde la debilidad, el sufrimiento, y el aguante ante el mundo desconcertante creado por el “hombre constante”. Humanamente se narra un fracaso de Cristo, si nos quedamos en la crucifixión. Los judíos no esperaban ni imaginaban un Mesías así: flagelado, escupido, burlado. mofado, pero “la fe, lejos de destruir el dolor, lo ilumina y trasforma” (A.Vanhoye).

Marcos no oculta hechos crueles y humillantes de Jesús, pero narrados sobriamente.

Alguna claves de lectura global: Unción y traición: María, la hermana de Lázaro, unge a Cristo (cree en la vida), Judás lo traiciona (no entiende la vida). Judas no comprende los gestos generosos, es un calculador. Cristo, instituye la Eucaristía, sacramento del amor, comunión y entrega, simbolizados en el pan y el vino, y significa su muerte como entrega. Pedro, síntesis de debilidad y fuerza de la persona. Intensa agonía y continua oración, pues se apagan todas las luces, y campea el mundo de la duda, el miedo y la tristeza; Cristo se queda ¡sólo!, pues nadie lo entiende, y Dios parece que está sordo a sus gritos (¡se usa el salmo 21, el de hoy!), pero se fía de Dios. Secuencia de golpes, bofetadas, azotes, escupitajos, espinas, clavos, pero él callaba, sin dar respuesta. Jesús no contestó más, la respuesta la había dado a lo largo de su entera vida. ¡Al final, al menos un poco de dignidad, para el justo inocente!

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



LECTURAS Y HOMILÍAS

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