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2, 1-11
El don del Espíritu
Santo es un fundamental para la comunidad
cristiana. Lucas lo destaca por medio de
una narración amplia, bien localizada,
teológicamente compacta, y destinada
a permanecer en la memoria del lector.
El evento de la efusión del Espíritu
sobre aquellos que estaba reunidos en un
mismo lugar ocupa los v. 1-4. A partir del
v.5 entran en escena los judíos residentes
en Jerusalén, pero oriundos de varias
partes de la tierra, lo cual da a la escena
un alcance universal. La segunda parte (v.
5-11) está unida con el motivo de
“hablar en lenguas”: este efecto
de la efusión del Espíritu
facilita la inserción del “elenco
de los pueblos”, y permite al autor
dar al evento un horizonte internacional.
El motivo de la “borrachera”
(v. 13) era originariamente una glosolalia
(emitir sonidos no articulados).
Las imágenes del fuego, viento fuerte
y tempestad tienen como telón de
fondo la teofanía de Sinaí
(Ex 19; 20), y por, consiguiente, el don
de la ley y la conclusión de la alianza.
Pentecostés es un nuevo Sinaí.
Lucas interpreta los temas del viento y
del fuego como símbolos teofánicos
del Espíritu y con posibles referencias
al “bautismo con fuego y en Espíritu
Santo”, obra del resucitado (Lc 3,16),
anunciado por el Bautista.
La intención de Lucas no es informar
sólo sobre un evento carismático,
sino anunciar la verdad fundamental: Cristo
resucitado ha enviado el Espíritu
santo en los inicios de la iglesia. Clarificada
esta idea, él se orienta en seguida
al testimonio de los apóstoles. Con
la lista de los pueblos da a entender el
alcance universal de la iglesia, siempre
relacionada con Israel, el pueblo elegido.
En el cap. 10 se inaugura la misión
entre los paganos, y se considera el “Pentecostés
de los paganos”.
Lucas presenta la historia de la salvación
según una línea de fondo,
en el cual el plan de Dios se realiza por
etapas, progresivamente, pero de manera
ineludible.
El Espíritu es el don de Cristo
resucitado, que nos hace comprender su presencia
y al mismo tiempo nuestra propia personalidad.
Aplicación:
El Espíritu nos dona sus
frutos o modos de ser y vivir la vida: Gál
5, 22: “amor, gozo, paz, paciencia,
amabilidad, bondad, fidelidad, modestia,
dominio propio”. “Los frutos
del instinto son: fornicación, indecencia,
desenfreno, idolatría, hechicería,
enemistades, discordias, facciones, celos,
borracheras, comilonas y cosas semejantes”,
también en Gál 5.
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Sal 103
(varios versiculos)
Es un salmo de acción de gracias.
Utiliza un desdoblamiento interior, de
observación psicológica,
bien conocido en el salterio, “Mi
interior” se contrapone a la voz
externa. El orante puede incluir todo
el mundo cognoscitivo, volitivo, emocional,
pasional, e imaginativo. Es una movilización
general del orante.
El argumento: es la misericordia de Dios
en su doble aspecto: librar de males y
conceder bienes. Es una misericordia entrañable,
generosa y duradera. La causa de la acción
de gracias estriba en: haber sido “curado”
de una enfermedad grave (v.3), “rescatado
de la fosa” (v.4). Inundado de gozo
agradecido, trasciende su experiencia
personal y se va abriendo a un horizonte
más amplio.
La datación más probable
parece el postexilio. Ha sido compuesto
como una pieza de repertorio y como tal
es acogido en el salterio.
Apertura:
Es una invitación a vivir la existencia
en una actitud de acción de gracias
y meditación sapiencial sobre la
vida y la caducidad de la misma, referida
a la misericordia de Dios. Ambos horizontes
se funden en el salmo. La mezcla de las
dos forma una “bendición
sacramental” por el don del perdón
y por la “bendición eucarística”.
1 Cor 12,
3-7. 12-13
Este texto inicia la
sección de los carismas (1 Cor
12-14). Habla del origen y fin de los
mismos; en el cap. 13 del carisma más
importante es el amor. El cap.14 ofrece
indicaciones para actuar según
su dinámica.
Carisma es una palabra griega, que significa
“don”, regalo. Un don gratuito,
que viene de Dios. Los carismas se atribuyen
al Espíritu, porque tienen su origen
en la bondad de Dios, y el Espíritu
es el don por antonomasia. En el carisma
es esencial que sea un don gratuito, que
haya una fuerza divina, que ésta
se manifieste al exterior, para la edificación
de la iglesia. Esta no es una empresa,
ni una asociación cultural o religiosa,
sino la vivencia de la fe en el Espíritu
santo. La dinámica coincide con
la gratuidad. Crea en nosotros la fe,
que es un fruto de la acción del
Espíritu. La fe no es creación
humana.
Apertura:
La iglesia es una comunidad de
fe, y cada uno debe colaborar en la medida
de sus cualidades. Hemos visto cómo
hay diversidad de carismas y dones, o
cualidades, que colaboran en la creación
de la iglesia. La iglesia es una creación
del Espíritu en la historia de
los hombres, que vive en determinados
territorios.
Jn
20, 19-23
La tradición ha
unido este relato con el cenáculo,
donde se habían reunido en el primer
Pentecostés (Hch 1), y donde se
instituyó la Eucaristía
(Lc 22, 12). El narrador acentúa
el hecho de que todos están reunidos
en un solo lugar, para afirmar el carácter
eclesial de la aparición. Presenta
a los “discípulos”
unidos a Cristo, como en los discursos
del adiós, y representantes de
los futuros creyentes.
Vivían una situación de
angustia, lo cual contrasta con el don
de la paz. Cristo ahora puede presentarse
a sus discípulos donde quiera.
Es Jesús quien tona la iniciativa,
y les muestra que es el mismo crucificado
(heridas y costado). La iniciativa no
termina con el reconocimiento, sino en
la misión y el don del Espíritu.
Se trata de una creación nueva:
Jesús glorificado comunica el don
del Espíritu, que crea una nueva
persona. Se llama también el “Pentecostés
de Juan”. El relato de Jn de la
aparición del Viviente marca la
nueva condición de los creyentes
en el mundo. Gracias al don de la paz
y la comunión en el Espíritu
se actualiza la presencia permanente del
Señor.
Apertura:
La acción del Espíritu
nos precede, la fe no es una creación
humana, sino una respuesta a la acción
de Dios en nosotros, pero todo ello conduce
hacia la liberación personal, a
entender la existencia como generosidad
y gratuidad. El Espíritu despierta
en nosotros posibilidades inauditas, fortalece
nuestro dinamismo humano.
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