Solemnidad de la Ascensión del Señor

Hch 1, 1-11

Es el inicio del libro, donde se pueden ver cuatro pequeñas unidades: un breve prólogo (v. 1-2), el recuerdo de las apariciones (v.3), las últimas recomendaciones del resucitado (v. 4-8), y la ascensión (v. 9-11). Estas aparecen como un sumario retrospectivo del primer libro, especialmente de 24,44-51, pero introducen también el contenido y el programa del segundo escrito. Tienen una doble función: resumir cuanto precede y programar cuanto sigue. En esto Lucas sigue las pautas de la historiografía antigua.

El evento de la ascensión: v. 9-11. Es un escenario creado por Lucas, para señalar el final del tiempo pascual, e indicar el comienzo del tiempo de la iglesia, la época del Espíritu. La narración tiene un objetivo, no historiográfico, sino teológico. Los autores señalan algunos aspectos fundamentales:

a) Las dos narraciones de la ascensión (Lc 24 y Hech 1) por estilo, vocabulario y pensamiento son lucanos.

b) Lucas ha construido la narración sirviéndose del género literario “rapto”, conocido en el mundo griego-romano y bíblico-judío (Henoc, Elías, Moisés, Esdras y Baruc): el motivo de esconderse y la subida ante testigos. Todo está narrado desde el punto de vista de quien asiste a la escena. Lucas es el primero en usar este esquema, pero recurre a formas prelucanas que hablan de la exaltación de Cristo, de su elevación al cielo (Ef 4; Col 1; etc). La resurrección pone el acento sobre la superación de la muerte, Cristo es el viviente, y la ascensión subraya la soberanía cósmica.

Con el relato de la ascensión Lucas frena la idea de una vuelta inminente de Cristo. Lucas ordena el tiempo: con la ascensión comienza el tiempo de la iglesia, no existe más una presencia visible de Jesucristo entre los hombres. “Una nube se lo quitó de la vista”: la presencia del Señor no será ya visible. La nube en el AT indica, por una parte, la cercanía de Dios y, por otra, una presencia escondida (Ex 13, 21; 24, 16.18; etc). El motivo, “mientras miraban”, significa para Lucas que los discípulos son testigos hasta el final del misterio pascual.

Ascensión es: (Cuadernos de Pascua 2006) “Ir de samaritano por la vida, quitar las cataratas de los ojos viejos, enseñar los caminos ascendentes, superar las costumbres deprimentes y los vicios“, es “Componer y cantar himnos encendidos, ofrecer razones de esperanza”. La cultura de hoy ofrece algunos signos de falta de ilusión, porque ha cortado las alas de trascendencia. Sólo es real y definitivo lo que me satisface aquí y ahora, lo demás no existe.

 

Sal 46 (varios versiculos)

La comunidad festeja a Dios como rey nacional y universal. Está compuesto como si fuera una ceremonia litúrgica. Expresión: existen abundancia de elementos descriptivos, a veces sin un contenido articulado: aplaudir, aclamar, jubilar, tocar la trompeta, acompañar, alabar (siete veces). Esta abundancia de elementos expresivos orientan hacia el manantial emotivo del salmo: el gozo, el entusiasmo. Todo tiene un tono festivo. Composición: El esquema habitual: himno, invitación y motivación. Lectura: eje espacial (subir/debajo), la polaridad elección/universalidad, la realeza de Dios. Estos han influido en el NT para describir la ascensión de Cristo (entre otros).

Lectura cristiana: Es una invitación a la alegría desinteresada, posible sólo en Dios, que confunde nuestra fe a veces muy preocupada. El salmo es una confesión sin medias tintas en el Dios que nos dignifica, que abre en nosotros espacios de comprensión, siempre nuevos, en nuestro en torno familiar, vecinal, etc. y, además, este optimismo es gratis. Podemos carecer de cosas, pero “el humor, y alegría” nos viene de lo alto, de Dios, que nos “eleva” y “levanta” en nuestro caminar a veces cansino, perdido o confundido.

Ef 1, 17-23

S. Pablo se dirige a Dios para darle gracias por la fe y la caridad de los efesios y pedirle que cada día fortalezca la firmeza y grandeza de la esperanza cristiana, que se apoya en el poder de Dios, tal como se revela en la resurrección y ascensión de Cristo (v.15-23). Estos dos últimos versículos tocan el fundamento más característico de esta carta de la esperanza y del ser trascendente del cristiano: la influencia vital del Cristo resucitado y glorioso en el creyente. Dios Padre se vuelca ahora hacia su iglesia, enriqueciéndola de sus dones.

Uno de ellos es la iluminación: “los ojos de vuestro corazón”, porque en la mentalidad bíblica es todo el hombre interior y equivale a la “mens” de los latinos. A Dios Padre se va conociendo poco a poco, acompaña las vivencias de nuestra vida diaria, porque, lo queramos o no, debemos preguntarnos qué hacemos nosotros aquí y cómo podemos hacer sonreír a la vida.

Otro deseo de Pablo es el “espíritu de sabiduría”, es decir, inteligencia práctica y vital del misterio de Dios; la sabiduría bíblica es esencialmente religiosa y vital, que sirve para elevar la vida y la dignidad de la persona, y el horizonte religioso enriquece la misma.

Aplicación para la vida: Nos invita a comprendernos a los ojos de Dios, es decir, a alargar nuestras consideraciones de la vida, cómo la vivimos, cómo la vamos interpretando. Hay cosas y situaciones que tiran de nosotros hacia abajo, o que nos quitan la ilusión de vivir con optimismo: fracasos, incomprensiones personales, discrepancias entre familiares, enfermedades, la “derrota” de no poder parar la vida, sobre todo si nos va bien… Cuando prevalece nuestro “yo” (aislado/obtuso), buscamos nuestros intereses, nos vamos curvando y encerrando en nuestro vacío. S. Pablo nos dice hoy, que esto no es lo definitivo, que hay ámbitos que son creación nuestra.

Mc 16, 15-20

Texto final de Mc y situado en el contexto de la glorificación del Resucitado, y en conexión con la misión de los apóstoles. La ascensión no sólo indica el triunfo de Cristo, sino un nuevo modo de su presencia para asistir a su iglesia, la comunión de fe.

En los v. 15-18 se concentra el discurso misionero: envío (v.15), efecto de la misión (v.16), signos milagrosos que acompañarán a los creyentes (v.17-18). La resurrección del Señor libra a los discípulos de la incredulidad y los habilita para ser testigos activos, y no temer a las serpientes, al veneno que sale de la boca de la persona en el arco de la vida diaria, al no haber ilusión o tener miedo.

Apertura: (Cuadernos de Pascua 2006) “Para poder elevarnos, necesitamos liberar la energía del amor: Estas son las fuerzas ascendentes, la fe, la austeridad, la empatía, la esperanza, el esfuerzo, el perdón, la generosidad, la misericordia, la servicialidad, la entrega hasta el fin. Lo que eleva al hombre, como al globo, está en el interior. Si amamos, nos elevamos”.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



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