Octavo domingo del Tiempo Ordinario

Os. 2, 14-15. 19-20

Narra una experiencia personal de Dios por parte del profeta Oseas. Estamos en el s.VIII a.C.

El profeta ha recibido la “orden” de Dios de casarse con una mujer del mundo de la prostitución. El austero mensaje de Oseas no menciona nunca el amor, sino simplemente la aceptación de la mujer y sus hijos, y la orden de imponerles un nombre. El cap. 2 describe la continuación de la relación entre Oseas y Gomer. El lenguaje ahora no es solamente austero, sino violento, amenazador.

Oseas 2,4-15 se presenta como la explosión de celos y la rabia de un hombre humillado, que ha tenido que soportar al menos dos años una situación insostenible bajo el peso de una orden divina, y se ve finalmente liberado de su obediencia por los mismos hechos. No ha podido convertir a Gomer en esposa fiel.

Si Os 2, 4-15 ilustra la figura del dios celoso, los v.18-24 muestran la gratitud de su amor, que sin esperar nada a cambio de su pueblo, todo promete, todo soporta, cree, espera y tolera. El amor que Dios exige a las personas entre sí no podía ser mayor que la generosidad ofrecida por El mismo anteriormente.

Dios no quiere ser considerado más el propietario que ha comprado a su pueblo con sus dones y por eso servido, sino el esposo amado por sí mismo, y que no ama en proporción a la fidelidad del amado, sino con la absoluta gratuidad de la amistad.

Transposición: El verdadero amor consiste en superar la desilusión que adquieren todas las cosas cuando el acento humano deja su impronta negativa.

El término, hesed, “magnanimidad”, revela una categoría humana fundamental: un carácter activo, es decir, la disposición y capacidad de amar positivamente, a servicio de la propia vida y de los demás; una orientación comunitaria o social, y una continuidad o constancia en tal actitud.

Sal 102, versículos sueltos

Es un salmo de acción de gracias, y gira en torno al verbo “bendecir” (brk), que se repite con gran énfasis y favorece otros sinónimos.

El Sal describe un desdoblamiento interior, de observación psicológica, bien conocido en el salterio; es decir, el orante se anima a sí mismo: alma mía/aliento mío/ mi interior. El orante puede incluir corazón, riñones y cámaras del vientre, o sea, todo el mundo cognoscitivo, volitivo, emocional, pasional, imaginativo, etc. Es una auténtica movilización general del orante.

Tema dominante: es la misericordia del Señor en su doble aspecto: libra de males y concede bienes. Es una misericordia entrañable, generosa, duradera. Es el modo cómo nos ve Dios, no obstante nuestros desmanes. ¡Enfoque desconcertante, pero real! Se acuerda de que “somos de barro”, es decir, débiles y fragmentarios. La ternura es la palabra definitiva de la existencia.

Causa del salmo: una enfermedad grave, y la fecha del mismo, el postexilio.

- Estructura: Primera bendición: v.2-3

Primera sección: v. 4-10, canto al amor y al perdón

Segunda sección: v.11-19, canto al amor y atención a la fragilidad

Segunda bendición: v.20-22.

Hesed: significa favor, beneficio, gracia, ayuda, misericordia, clemencia, bondad, piedad, benevolencia, lástima, cariño, afecto, lealtad, pacto, promesa….. (subraya el aspecto gratuito, que conlleva el compromiso).

Transposición: El arco de la vida de todos los días, comenzando por “los buenos días” y concluyendo por las “buenas noches” se puede convertir en una alabanza a Dios, que nos posibilita caminar con la tesitura del salmo.

2 Cor 3, 1-6

Este texto es una apología de S.Pablo de su ministerio apostólico; se le acusa de oportunista. 2 Cor 3-6 tiene como objetivo restablecer en todo su peso, ante la comunidad de Corinto, su autoridad y predicación, un poco debilitada por la malévola campaña de los judaizantes. Su ministerio le fue concedido por Dios, a diferencia de los que “falsifican la palabra”. Esos son algunos extraños, advenedizos en la comunidad.

Acentúa Pablo que el Espíritu da vida y no la letra, es decir, actúa directamente en los corazones, hace a la vez conocer y practicar el bien con la ayuda interna de la gracia.

Transposición: En la vida cuando se actúa sólo por el egoísmo se vuelve amarga y desconcertante, pues a veces las ideas de los demás quitan el sosiego. No poner el “alma” en las vivencias diarias, y actuar, midiendo nuestras generosidades, apagaría nuestra corazón noble.

Mc 2, 18-22

Es la controversia central de Mc 2,1-3,6 en Galilea, que constituye el vértice cristológico de la sección, porque Cristo es presentado como el esposo mesiánico. El texto está estructurado así: el v.19b y el siguiente son una añadidura posterior para justificar la praxis de la comunidad cristiana, los dos dichos sapienciales (v.21-22) presuponen otro contexto histórico diferente, y aquí son una yuxtaposición a la controversia. De hecho, el contenido doctrinal ha cambiado: no se habla más de la alegría por la presencia del esposo (Cristo), sino de la incompatibilidad entre el evangelio y el judaísmo (dos enfoques distintos de la vida).

Esquema del texto: 1) situación de escándalo (o dificultad), 2) objeción de los adversarios, 3) respuesta de Jesús. Se nota la insistencia en el “ayunar”, término clave que se repite seis veces en los v.18-20. El ayuno era obligatorio una vez al año (Lev 16,29-34, jom kippur), pero poco a poco se había impuesto la praxis de ayunar dos veces a la semana. Cristo aceptó la costumbre a condición que se haga sin ostentación (Mt 6,16-18).

Las dos imágenes de los v.21-22 ilustran la novedad traída por Cristo, que no se puede reducir a la mentalidad judía. El vino nuevo significa precisamente esta novedad.

Relación con la vida: La persona de Cristo y su palabra supone una constante e inagotable novedad; supera nuestros esquemas mentales y nuestras categorías éticas o conductas cotidianas. En nosotros hay posibilidades inauditas, que salen a flote cuando nos damos cuenta que otras personas piensan como nosotros sobre la vida gracias a la fe, sino se camina de manera mezquina, y nos comparamos con actitudes obtusas a la ahora de apostar por la vida. No hay que encerrarse en nuestros mundos domésticos, hay que saber escuchar y apreciar. Evitar reduccionismos o perfiles que la sociedad a veces ofrece como “infalibles” o inmutables, y evitar actitudes duras o rígidas.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



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