Séptimo domingo del Tiempo Ordinario

“No acabamos de cerrar la plena confianza la cuenta anterior con nuestros errores o pecados”

Is 43,18-19.21-22.24-25

Is 40-48 se centra en la liberación, e Is 49-55 en la restauración después de exilio.

. Este texto ha sido escrito durante el destierro en Babilonia, políticamente comenzaba la época persa con Ciro a la cabeza.

. Dios se dispone a “hacer maravillas”, que pueden hacer olvidar las etapas anteriores y antiguas: el Éxodo. El retorno de la cautividad será el hecho más trascendental. La “obra nueva” es la liberación de los cautivos, y se nota ya con la vuelta de los primeros grupos.

. Los v.22-27 subrayan el carácter gratuito de su intervención a favor de Israel, que no buscó al Señor, ni intentó ser coherente ante El, y que le exigía pocas cosas. El profeta piensa sobre todo en las transgresiones en la época del exilio. Su historia no puede presentar nada meritorio, pues está jalonada de rebeldías y autosuficiencias.

Transposición: Nuestro pasado puede ser que no lo aprobemos. Lo importante es caminar con ilusión, y no crearnos fijaciones paralizantes, que nos pueden perjudicar. Dios nos ayuda a superar situaciones ambiguas, que nos tienen prisioneros.

Sal 40, 2-5. 13-14

El último salmo de la primera colección, lo mismo que el primero comienzan con una bienaventuranza, y aquí se trata de la proyección de una experiencia personal al plano de categoría, invirtiendo la cronología: Dichoso el que… Yo dije… Es un salmo antiguo, ¿se refiere a la rebelión de Absalón?

Es el caso siguiente: un hombre que solía ocuparse de los pobres, ha caído enfermo; en atención a su caridad, Dio se cuida de él.

En el proceso funciona el principio de la retribución, cuyo protagonista es el Señor. En el plano humano en la introducción ya se mencionan la enfermedad y las hostilidad, dos temas entrelazados de la súplica.

Esquema: v.5 Yo dije ten misericordia

v.6 mis enemigos me maldicen

v.11 Tú en cambio ten misericordia

v.12 a mí en cambio

Dentro de este marco se desenvuelve la oración: ejemplo típico de súplica de un enfermo.

El enfermo ha sido “tocado” por Dios y castigado por alguna culpa. Las rivalidades de entonces latentes o patentes parecen salir a flote, cuando ha caído enfermo: lo que estaban esperando, lo que deseaban, sin que ellos manchen las manos. Dios se encarga de él. Pueden hacer una visita de cortesía, pero por la calle los comentarios son diversos. Frente a semejante hostilidad el enfermo acude a Dios, confesando su pecado, y recordando que ha practicado la beneficencia. La misericordia divina le alcanzará la curación.

La enfermedad y la enemistad son los dos temas trenzados, que generan y organizan gran parte del vocabulario. Si los “rivales” calculan que no podrá levantarse, el Señor lo “pondrá en pie”. Se asiste a un vuelco de la situación.

Transposición: Los santos Padre lo aplican a Cristo, aunque el ev. nunca lo describen enfermo. Jn 13,18 pone en boca de Cristo una cita de este salmo “el que come de mi pan me ha puesto la zancadilla”, y en 2 Cor 8,9 “siendo rico se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza”. Fundando toda la realidad de la vida sobre Dios se obtiene la paz, la serenidad, sin narcotizar el espíritu por éstos. “La felicidad no está ni dentro ni fuera de nosotros; está en Dios, y fuera y dentro de nosotros” (Pascal).

2 Cor 1, 18-22

La comunidad de Corinto era una comunidad divida por los proyectos que alentaban, y Pablo no pudo hacer un visita que había anunciado, lo cual era interpretado una falta de seriedad de Pablo y de no ser hombre de palabra.

Pablo no se mueve por motivos meramente humanos. En el alma franca del apóstol resuenan las palabras de Cristo: Sea vuestro lenguaje: “Sí” – “No”. Rodeado de sus colaboradores se presenta como continuador del plan de Cristo. Tal fue el maestro, tales deben ser los servidores. No existen motivos mezquinos en el proceder de Pablo y sus compañeros, y Pablo se lo hace saber a la comunidad de Corinto.

Mc 2, 1-12

Forma parte de las cinco controversias (Mc 2,1-3,6): enfrentamiento con los escribas.

El interés del texto recae sobre la parte central (v.6-10), que enfatiza el “perdón de Jesús”. El milagro sirve para encuadrar la controversia. Muchos sostienen que la narración originaria del milagro fueran los v.1-5a, 11-12, a la cual se habría añadido sucesivamente la disputa, tomando como referencia las palabras de Jesús: “hijo, tus pecados son perdonados” (es un pasivo divino). La iglesia después de la resurrección de Cristo dispensa el perdón en el bautismo y la reconciliación.

En el relato actual de Mc sobresalen tres motivos teológicos, que se entrecruzan: el anuncio de la palabra (v.2), el poder de perdonar pecados según Dios, y el milagro que avala esté perdón.

A pesar del clima de conflicto, Mc continua prosigue en el conocimiento del misterio de Cristo. Mientras los creyentes responden con fe, los adversarios con la excusa de defender la ortodoxia religiosa se oponen a esta actitud misericordiosa. En el judaísmo no estaba previsto que el Mesías perdonase pecados.

Este milagro se sitúa en un choque y una hostilidad cada vez más creciente con escribas y fariseos, a causa de su prejuicio sobre Dios y su Mesías, y no eran capaces de admitir esa misión de perdón. En 3,6 tenemos ya la primera sentencia, el final de estas controversias, que prefigura el proceso de la pasión.

La narración original del perdón abarcaba los v.5b-10, prerrogativa que sólo pertenecía a Dios (Ex 34,6-7; 2 Sam 12,13; etc). Para verificar esta cualidad invisible, Jesús cura al paralítico.

Lectura en la fe: El perdón de Cristo rompe ataduras. Podemos a veces caminar, pero tener muchas parálisis: ofuscación, endurecimiento de carácter, falta de confianza en uno mismo, dejar que el ambiente nos defina, no tener una personalidad entera, hacer caso a personas que tienen miras cortas o interesadas y que nos pueden influenciar, creer que las pautas de comportamiento nos vienen dadas sólo por factores sociológicos, etc.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



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