| Hch
3, 13-15. 17-19
Forma parte del segundo
discurso de San Pedro en el templo. Los
discursos en los Hechos constituyen un elemento
narrativo importante de la obra; son un
total de 24. En la primera parte (Hech 1-15)
Lucas los pone en boca de San Pedro, y en
la segunda (Hech 16-28) es san Pablo el
orador, más algunos que aparecen
pronunciados por otros personajes (Gamaliel,
cap. 5), Esteban (cap. 7), Santiago (cap.
15), Demetrio en el cap. 19, Tertulo en
el 24 y Festo en el 25. Lucas escribe los
discursos según las reglas de la
retórica de su tiempo, y están
colocados en los momentos goznes de la narración
con la finalidad de explicar, motivar y
dar al lector “un sentido direccional”
de los acontecimientos. Los discursos están
pensados para los oyentes, pues a ellos
Lucas dirige su obra.
Constituye el segundo discurso
de Pedro después de Pentecostés,
y tiene puntos en común con éste.
Se halla colocado después de un hecho
extraordinario (la curación del paralítico
en este caso), iluminando su significado.
Enfatiza el núcleo central
de kerygma: la muerte y la resurrección
de Jesús, pero con aspectos complementarios.
La lectura de hoy subraya el núcleo
kerigmático de la resurrección
y glorificación de Cristo (v.13.15),
pero la insistencia recae sobre la actuación
culpable de los judíos en la muerte
de Jesús, aunque con los atenuantes
de la ignorancia y el designio de Dios para
favorecer la conversión. El motivo
de la conversión se destaca claramente.
Hay que destacar los títulos adoptados
para Cristo: Siervo de Dios, el Santo, el
Justo, Autor de la Vida. En este caso Lucas
asume tradiciones de sabor judío-cristiano,
que existían en las comunidades cristianas.
Los v.12-16 relacionan el milagro del paralítico
con la enseñanza en “nombre
de Jesús” según el kerigma
de la muerte y resurrección, acentuando
la culpabilidad de los judíos. Usa
un esquema de contraste, como sucede en
la pasión (negación de Jesús-
liberación de Barrabás; obstinación
de los judíos-defensa de Pilato).
Apertura:
Se
contrapone el modo cómo Dios actúa
y cual es el proceder de la persona. El
horizonte de Dios es amplio y generoso,
sin embargo la persona suele caminar con
una programación reducida, y que
responda a sus gustos y sensibilidad. Las
miras de Dios y las humanas con frecuencia
no coinciden, de ahí la valoración
constante de nuestro comportamiento y criterios
para juzgar cuanto hay a nuestro alrededor.
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Sal 4,
2. 7. 9
El género literario encaja con
el esquema de un hombre perseguido injustamente,
o más bien con la oración
de confianza. El Salmo no piensa sólo
en David, huyendo… o Moisés
en el desierto… El salmo no se ciñe
a un momento único. Lo más
significativo es que ilustra muchas situaciones
parecidas, y de este modo puede servir
de oración para muchos.
El Sal 4 es una composición dramática,
en el sentido de que las relaciones entre
los personajes son emotivas y se busca
una solución. No existe un diálogo
de personajes, ya que sólo habla
uno. Si escuchamos a otros, es gracias
a través de las citas del orante.
Se trata de una composición lírica,
donde los personajes, el planteamiento
y el desenlace son emotivos. Se oponen
dos mundos, y se crea una tensión,
que se resuelve cuando convergen en la
confianza.
El orante se encuentra entre dos frentes
y desde ahí se dirige a Dios. A
los enemigos los interpela con pasión,
sacudiéndolos con sus palabras,
y no los deja hablar. A los amigos sí
los deja expresarse indirectamente, citando
a modo de síntesis sus palabras.
Con tal recurso muchos “anónimos”
entran en escena de refilón.
Símbolos del salmo:
el espacio y el sueño. En los versículos
de hoy prevalece el espacio.
“Tú que el aprieto
me diste holgura” es un símbolo
primordial. Partiendo de la experiencia
radical de la persona en el espacio, se
experimenta y expresa otra experiencia
no espacial, de carácter anímico.
La experiencia física le sirve
para elaborar, comprender y expresar vivencias
no físicas: mentales, emotivas,
religiosas. Siente aprietos y angustias
(del latín = estrecho), tiene una
conciencia estrecha o ancha, mentalidad
amplia, corazón dilatado. Los símbolos
suelen ser polares, ricos y expansivos.
La lectura cristiana se apoya en los símbolos.
Aplicación:
Gozo
en la tribulación. Cuando uno vive
confiando en Dios, no se vuelve ciego
ante la realidad, que lo puede amenazar.
La fuerza de este salmo está en
la quietud y la certeza en Dios. A pesar
de las contradicciones y preocupaciones
que podamos vivir, podemos seguir siendo
dueños de la situación,
porque Dios nos da fuerza para afrontar
con serenidad las contrariedades cotidianas.
1Jn 2,
1-5
Carta escrita en torno
al 90 / 95 d.C. Está dirigida a
los cristianos que vivían con los
gnósticos, también cristianos.
Estos se creían en posesión
de la verdad, y una de sus consecuencias
es que se creían personas perfectas
e irreprochables. No veían defectos
en sí mismos. Es decir, según
ellos la fe es iluminación interior
y no afecta éticamente a la vida
cotidiana.
Al tema de la comunión con Dios
sigue el tema del conocimiento del mismo.
El conocimiento nos lleva a la comunión
de vida con Dios y con los hermanos en
la fe; a tener una visión de vida
convergente. Y el conocimiento de Dios
se logra generalmente cuando nos mantenemos
a los “mandamientos” del Señor.
No se trata de un conocer teórico,
sino dejar que Dios vaya siendo determinante
en nuestra existencia, en nuestro quehacer
diario.
Lc
24, 35-48
El ev. de hoy ofrece
dos unidades. Una, la aparición
a los once (v.35-43), y otra, la instrucción
a los testigos (v.44-48).
- La narración probablemente ha
recibido su estructura actual en las comunidades
helenísticas, pero sobre una base
palestina, como indican el motivo de la
duda/incredulidad presente en todos los
evangelios.
- En la narración se mezclan dos
temas: el motivo de reconocimiento, es
decir, mostrar la identidad entre el Resucitado
y el Jesús crucificado, y el tema
apologético de la corporeidad:
Jesús no es un fantasma. La presencia
de ambos en Jn indica que eran conocidos
por la tradición. El énfasis
se pone en la corporeidad de la nueva
existencia de Jesús. Lc en el cap.
24 tiene una intención pedagógica:
enseña de una manera progresiva,
y ahora se trata de mostrar la permanencia
de la corporeidad en la nueva condición
de resucitado. Jesús resucitado
no es puro espíritu, ni un fantasma.
Parece más probable que Lc responda
a una cultura impregnada de dualismo antropológico:
los muertos sólo pueden ser espíritus
o sombras, o al gnosticismo.
Referencias
eucarísticas:
Casi todas las apariciones van acompañadas
de comida. Es una prueba de continuidad
y amistad, pero es también una
referencia eucarística. Las comidas
pascuales son sacramentales. Cristo es
alimento y medicina para nuestros males.
El pez asado en las brasas del Espíritu,
comunica su presencia como resucitado.
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