| JESUCRISTO,
REY DEL UNIVERSO
Dan
7, 13-14
Dan 7 contiene la visión
de las cuatro bestias, abriendo al mismo
tiempo la segunda parte del libro, de carácter
visionario. El profeta se presenta ahora
como el mediador de Dios, que recibe visiones
por medio de los ángeles. El esquema
es el siguiente: se anuncia una sucesión
de reinos históricos que han de ser
suplantados por un reino definitivo, el
divino.
Aunque las visiones aparecen encuadradas
en la época babilónica (s.V),
sin embargo las alusiones a hechos de la
época de la persecución de
los judíos por los reyes de Siria
sitúan al redactor de estas visiones,
puestas en boca de Daniel, en la época
macabea, es decir, s. II. a.C Muchas veces
los planos históricos y escatológico
se superponen, característica de
la literatura apocalíptica.
La expresión “Hijo del Hombre”
significa en la Biblia simplemente uno que
pertenece a la especie humana. Aquí
todo tiene sentido simbólico, pues
los cuatro reinos son simbolizados por las
cuatros bestias que vienen del mar, mientras
que el nuevo reino que los sustituye definitivamente
es muy superior a ellos, y por eso es figurado
no con una bestia, sino con un hombre, y
no viene de abajo, sino de lo alto, de Dios.
El “Hijo del Hombre” representa
a la comunidad mesiánica, encabezada
por este personaje cumbre. Cristo se apropió
de este título en su enseñanza
y aludió a su aparición solemne
en las nubes del cielo. El sentido mesiánico
del fragmento es claro, tanto para la comunidad
mesiánica como para el Mesías
personal, y así lo han entendido
la tradición judía y cristiana.
El v.14 recurre a expresiones que en el
AT se aplican siempre a la época
definitiva del mesianismo.
Enfoque histórico:
La historia de las naciones, del mundo,
en definitiva del hombre, cristaliza en
sistemas políticos, económicos,
culturales, estéticos, artísticos,
religiosos, etc. Estos suelen llevar el
sello acuñado de planes que pueden
tener muchas variantes, y debemos preguntarnos
si dignifican la sociedad, la persona, el
ámbito de la naturaleza, si crean
espacios de libertad y respeto, etc. Los
enfoques humanos se concretan en “ideologías”
(sistemas autosuficientes, según
el hombre). La lectura de hoy nos invita
a tener lucidez para juzgar dichos sistemas,
apoyándonos en la palabra divina,
de ahí que la tengamos como punto
de referencia. No todos comparten los valores
que de ella dimanan.
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Sal 92,
1-2. 5
Es un himno al Señor, alabado
por su victoria sobre las fuerzas del
caos y el orbe. Pertenece al grupo de
Sal 96, 97 y 99, que desmitifican la naturaleza,
y la ven como “obra” de Dios,
no como “un absoluto”, o “materia
eterna”.
En las mitologías antiguas, donde
surgió este Sal, era frecuente
representar a los elementos del cosmos
bajo el dominio de los dioses, la luna,
el sol, el agua, el océano, y el
panteón de los dioses luchan entre
ellos para dominar más espacios
de la naturaleza, por ej. lo vemos en
mito babilónico del Enuma Elis,
donde los dioses se luchan entre ellos
para someter el cosmos y repartirse su
área de influencia.
El Sal 92, como los mitos de las culturas
circundantes, está confinado al
mundo cósmico; no hace alusión
a la historia de Israel, donde el caos
y la nada es imaginada como potencia aniquiladora.
Este Sal. leído en el contexto
del destierro despliega una gran fuerza
polémica contra los dioses y el
poder político de Babilonia (s.
V), afirmando el dominio de Dios sobre
la historia y los elementos cósmicos.
Lectura
cristiana: Partiendo de la visión
simbólica de las fuerzas de la
destrucción en la naturaleza, podemos
contemplarlas en la violencia desatada
contra Jesús: contra su persona,
el prestigio, el mensaje, los milagros.
La resurrección del Señor
muestra la victoria sobre la muerte y
el destino cerrado de la naturaleza, a
veces, o tantas, supuesto por el hombre.
Cuando se crea
un sistema a media humana se puede volver
contra nosotros. Dios abre vivencias de
libertad interior, que nos fortalecen
en nuestro caminar diario.
Ap 1, 5-8
El Ap es el último
libro del NT, donde se alaba a Cristo
resucitado, vencedor de la muerte y Señor
de la historia humana en medio de un ambiente
de persecución. Estamos en la época
del imperio romano. Aquí nos encontramos
en el proemio, donde se esbozan los temas
que más tarde serán tratados
con más detenimiento. Jesucristo
no sólo es Señor de los
ángeles, profetas y apóstoles,
y que cuida de los suyos, sino sobre todo
el testigo fiel, triunfador, Señor
de la muerte, señor de los imperios
y fundador de la iglesia, Hijo de Dios
y Dios verdadero.
El v.7, como encabezamiento a toda la
obra, indica sucintamente su pensamiento
principal. La confesión cristológica
que precede evoca en el autor la última
venida triunfal de Cristo, a la cual nadie
podrá sustraerse. El autor se sirve
de palabra de Dan 7,13, que a su vez se
usan en los relatos de la pasión
del Señor.
Se confiesa a Cristo, que anima a la
iglesia en la historia en medio de persecuciones.
Nada del entramado de la historia, que
van tejiendo voluntades e intereses humanos,
se escapará al señorío
último y absoluto de Dios.
Vertiente
cristiana:
Cristo es el don total que trasforma toda
nuestra existencia. Nos ha dado libertad,
fortaleza en la vida. Todo ello es una
responsabilidad para nosotros frente a
Dios y ante los demás. Nuestra
actitud debe ser una alabanza viva al
Padre y Jesucristo, un reconocimiento
de su señorío, una libertad
continua ante todos los poderes de la
tierra y una apertura a la generosidad.
El “viene” constantemente.
Jn
18, 33-37
El tema es la realeza
de Cristo en el interrogatorio privado
ante Pilato. Jn adopta la ironía
y el malentendido para enmarcar el diálogo
entre Jesús y Pilato. Mientras
que Pilato acentúa el enfoque político,
Cristo habla de otro reino.
La conversación entre Pilato y
Jesús no corresponde a la acusación
de los judíos, los cuales lo habían
tachado de conspirador político.
Jn da a la escena un enfoque teológico.
En los años 70-90 era necesario
subrayar que la comunidad cristiana no
representaba un peligro para el imperio
romano, y subraya que Cristo es testigo
de la verdad. El v.38, que no se lee hoy,
a la pregunta a Pilato ¿qué
es la verdad?, a lo cual no Jesús
contesta, cambia la escena.
Consecuencias
de la escena: El
encuentro entre Pilato y Cristo se convierte
en símbolo entre la iglesia, comunidad
de fe, y el poder social. Sobre esta temática
tenemos palabras luminosas del Concilio
Vat II en la Constitución “Gaudium
et Spes” en el núm 40.
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