Trigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario

1Re 17, 10-16

1 Re pertenece a la sección de 17,1-19,8, ciclo de Elías. En 1 Re 17,1 se comienza con la descripción de la figura de Elías, y se concluye con 1 Re 19,17-18 con la designación de Eliseo, como sucesor de Elías.

En la escena anterior se alude a la falta de lluvia, y sus consecuencias inciden en la visita a la viuda de Sarepta. Es necesario recordar que el lugar de los acontecimientos corresponde con el territorio perteneciente al dios Baal, dios de la fertilidad y la naturaleza, y, donde él debiera proveer y abastecer a sus adoradores de los bienes de la naturaleza, la escasez de los mismos es su lenguaje diáfano, su tarjeta de visita.

Dios, por su parte, dona a los suyos, en este caso a Elías y a la viuda, lo necesario para la vida. Esta dinámica evidencia un conflicto entre Dios y el dios Baal, conflicto que ha desempeñado un papel vital en la historia de Israel.

La tradición antigua se halla en los v.10b-13, el resto es una elaboración deuteronomista. La sequía afecta a una viuda, que junto con el huérfano son símbolos de los pobres por excelencia en el AT. “La tinaja de la harina no se agotará, ni la orza del aceite se vaciará” contrasta con los relatos de la sequía y su consecuencia en Ugarit, donde se habla de pellejos de vino acabados y el aceite usado, y del pan consumido. El tono dominante es el pasado, mientras que en 1 Re 17,14 el futuro está asegurado por la palabra del profeta. Dios se hace presente por medio del profeta Elías, repercutiendo en la situación de la persona, simbolizada en la viuda. Es el verdadero dispensador de bienes en favor de su pueblo, que lo socorre en todo momento.

Dt 8b refleja esta dinámica, transferible al pasaje que nos ocupa. Dios no es una presencia lejana, sino que continuamente está en medio de su pueblo. Creer en la eficacia de esta presencia constituye el objetivo de Elías. El con su dependencia total de Dios lo vive, y ahora asocia a la viuda en esta dinámica de fe.

Referencia a la vida cotidiana: Hay situaciones de la existencia que únicamente se superan confiando en Dios. Quien cree solamente en sí mismo, no fácilmente comparte la vida con los demás, y difícilmente arriesgará, porque se reserva para sí mismo ámbitos de seguridad. Cree que la existencia depende exclusivamente de sus cálculos y planes, sus seguridades, sus acumulaciones, sus pólizas de vida o de seguro, y no deja margen a otros valores o realidades no relacionados con la economía. La viuda, símbolo de la persona indefensa y desprotegida, se fía de Dios, y donde menos se lo esperaba aparece una mano generosa.

Sal 145, 7-10

El Sal. empieza con forma de himno (v. 1-2), sigue una exhortación a confiar en Dios (v. 3-4) y concluye con una bienaventuranza. El proceso lógico es el siguiente: podéis confiar en Dios, porque tiene recursos para todos los casos.

Se enumeran situaciones físicas: ciegos, encorvados; socioeconómicas: oprimidos, hambrientos, prisioneros, emigrantes; socio-familiares: viudas y huérfanos; éticas: inocentes y culpables.

Es la vertiente terrestre, histórica, del Dios creador del universo. Todo ello es actividad de un rey, y significa “hacer justicia”.. No hay rey humano que remedie plenamente, los príncipes no son de fiar, pero Dios es el rey y tiene su sede en Jerusalén. Dichoso quien de ese Dios haga su dios personal.

La realeza de Dios empieza a desarrollarse en esta vida: desata a la mujer encorvada (Lc 13), abre los ojos a los ciegos (Mt 9), alimenta a los hambrientos (Mt 14), etc.

Lectura actualizada: Dios se confunde con frecuencia con lo humilde, y se invita a no creerse arrogantes, pues los “príncipes son seres de polvo que no pueden salvar”.. Dios clama desde las personas que sufren carencias económicas, y no deja en paz los mecanismos de aislamiento que los “malvados” se fabrican. La defensa de la dignidad del “débil” encuentra en Dios una ayuda incondicional y acusadora a lo largo de la historia.

Heb 9, 24-28

Seguimos con la reflexión sobre el Cristo sacerdote. “Entrar en un santuario no construido por Dios, sino el mismo cielo” indica que Cristo se presenta ante Dios e intercede por nosotros hasta su segunda vuelta, restaurando todas las cosas.

Se insiste nuevamente en su ofrecimiento para siempre. La acción de Cristo tiene dos fases esenciales: la muerte y la resurrección, proporcionando ésta una realidad eterna y atemporal.

Vivencia de fe: Cristo es nuestro sumo sacerdote, que nos comprende y nos anima en tantos momentos de nuestra vida de una manera cierta. El texto de hoy nos invita a confiar en esta presencia Dios en su persona, que celebramos en cada Eucaristía, en cada sacramento.

Mc 12, 38-44

El texto de hoy ofrece una contraposición entra las obra de los fariseos y escribas (v.38-40), y la viuda que echa en la oferta al templo todo cuanto tenía que vivir.

Mc subraya la importancia de la enseñanza de Jesús a sus discípulos. Antes había criticado duramente la falsa religiosidad de los guías espirituales, incluso en el recinto del templo. El episodio de la viuda pobre culmina la enseñanza de Jesús y representa un mensaje de esperanza, porque apunta en la dirección de la ofrenda plena de la vida de Cristo en su muerte de cruz.

El texto de Mc de hoy no constituye una nueva perícopa, sino que se sirve de las palabras anteriores de Jesús, y se subraya la autoridad de su enseñanza.

La viuda del ev. queda iluminada por la primera lectura. Tiene fe en Dios, y da a Elías cuanto tenía para vivir, estaba al límite, y Dios responde con extraordinaria generosidad. El texto de hoy ilustra el mandamiento del “amor” del domingo pasado, y la totalidad disposición que pretende.

Consecuencias éticas: Se insinúa uno de los rectos usos del dinero, contraponiéndolo a las riquezas. El dinero pertenece al Señor y un modo de reconocer este dominio es devolverlo al Señor, para el servicio del templo (Ad 2,6-9). La contribución al culto del Señor se hace recta intención si impone sacrificio, privación de algo necesario, y no si sólo priva de lo superfluo. No se trata de que las iglesias estén bien atendidas, sino que en ellas descuelle la presencia de Dios por medio de la liturgia y las celebraciones de los sacramentos, encuentros de la comunidad con Cristo Señor, creador de vida.

La viuda se fía de hoy “plenamente” de Dios, y testimonia que la palabra divina es el alimento auténtico. ¡Paradigma constante ante Dios!

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



LECTURAS Y HOMILÍAS

Material Litúrgico


Principal | S. Francisco | Nuestras Casas | Historia | Actividades | Publicaciones | Bibliotecas| Enlaces | email |
© 2009 Fr. Miguel Álvarez Barredo, ofm