Trigésimo primer domingo del Tiempo Ordinario

Dt 6, 2-6

Dt 6 se centra temáticamente sobre el amor a Dios y la observancia de la ley. Hay que notar la insistencia en la repetición de las mismas ideas y el uso de sinónimos. El fundamento de la espiritualidad de Israel estriba en la respuesta ética a las acciones de Dios en favor de su pueblo. Dios desea una respuesta “global”, es decir, “con todo tu corazón, con toda tu mente…”. No se trata sólo de un vago sentimiento de temor ante la fuerza extraordinaria de Dios, sino de una entrega amorosa de todo el ser en correspondencia al amor mostrado por Dios.

Este enfoque es el reflejo de la palabra profética durante los primeros siglos.

En la época del rabinismo, y también hoy, se tomaba al pie de la letra esta ordenación, y se ponía a la entrada de todas las casas en una cajita (mezuza) un pergamino con este texto de Dt 6,4-9 y 11,13-21.

El legislador hebreo insiste en estos medios porque conoce la volubilidad del pueblo, y teme que olvide a Dios cuando se instale en la tierra prometida, que mana “leche y miel”.

La lectura de hoy (Dt 6,2-6) pertenece a la segunda introducción del Dt 5-11, pues la primera (Dt 1-3) acentúa un perfil más histórico. Dicha segunda introducción ha sido compuesta por diversos autores, y manifiesta una tendencia parenética, y está configurada con pequeñas unidades. Dt 6-11 se puede considerar como una compilación de formularios litúrgicos para las festividades, a fin de que pueblo comprendiera el alcance de su fe, como pueblo elegido de Dios.

Aplicación: Las “leyes” o “mandamientos” del AT conducen a la vida. Son una revelación de Dios que tienen como finalidad desvelar las posibilidades depositadas por Dios en la creación, y principalmente en la persona. No se trata de una imposición divina para disminuir la libertad humana, sino todo lo contrario, descubrir la riqueza encerrada en la persona, y en definitiva en el creyente.. Dios ofrece un horizonte amplio de la vida frente a tantos enfoques “reductores” que a veces se “imponen” como verdaderos y definitivos sobre el arco humano.

El multiplicarse de preceptos, en especial en el Dt, tiene la finalidad de explicitar el precepto originario: amarás al Señor con todo tu corazón, toda tu mente, y todas tus fuerzas…, no crear casuísticas que oscurezcan la transparencia y el vigor del mandamiento primigenio.

Sal 17, 2-4. 47-51

Es un himno de un rey victorioso que da gracias a Dios porque lo ha librado de un grave peligro: la acción de gracias lleva a confesar el amor divino. Es un largo Sal con 51 versículos. La descripción de la acción liberadora ocupa un gran espacio, y el desarrollo muestra las capacidades personales del salmista.

En la liturgia de hoy se utiliza sólo la introducción, constituida por una serie de invocaciones con los títulos divinos. El v. 4 ejerce como un resumen del salmo. La conclusión, v.49-51, consta de una doxología (confesión de fe), que se concentra en predicados sobre Dios.. El texto del salmo forma el cuerpo que ofrece dos cuadros sobre la liberación divina.

La fecha de composición no es fácil fijarla porque ha sido muy utilizado en otros textos bíblicos para ocasiones variadas.

El autor, de repente y sin introducción, irrumpe en un cántico de alabanza a Dios, y en el cuerpo del salmo el escenario asociado para articular la alabanza es gigantesco.

Transposición: El exordio consiste en una confesión de carácter hímnico, expresando confianza, fruto de una profundidad de interioridad personal, que, como se nota también al final del Sal, se nutre del amor y cercanía de Dios a favor del orante.

Hay determinados momentos en nuestra vida en que sólo podemos ser librados gracias a la cercanía divina, cuando perdemos los apoyos de quienes nos rodean, o no los entendemos y nos sorprenden con sus posturas raras y extrañas ante la vida.

Heb 7, 23-28

Ilumina la perpetuidad del sacerdocio de Cristo: La eficacia de su acción expiatoria fue tal, que bastó realizarla “una vez”, en contraste con las repetidas y cotidianas acciones expiatorias del sacerdocio antiguo. Esta “única vez” del sacrificio de Cristo, “ofreciéndose a sí mismo” en la cruz, fue en el altar del único y definitivo sacrificio. Allí subió Cristo como sacerdote y también como víctima. De este sacrifico se hablará nuevamente en Heb 9-10. En la cruz tuvo lugar la oblación cruenta y perfecta, que no impide la otra oblación de Cristo en la última cena.

Cristo no es sólo un mero hombre, sino también el Hijo de Dios. Los sacerdotes están sujetos a debilidad, sin embargo el nuevo sacerdote es “perfecto para siempre”. La palabra griega quiere expresar la abundancia de su perfección, que es también para siempre.

Aplicación: La Eucaristía es la perpetuidad del sacrificio de Cristo sobre la cruz. Cada Eucaristía continúa y actualiza en la historia del mundo de hoy el sacrificio perfecto realizado una “única vez” y para siempre. No es una repetición numérica del sacrificio de Cristo, sino la celebración de la dinámica salvadora de Dios en Cristo por medio de su ofrenda sobre la cruz, dinámica que descansa sobre el amor gratuito de Dios hacia la humanidad, amor vivido en Cristo y sellado con su muerte como memorial para todo creyente en Dios.

Mc 12, 28-34

Entra en escena un escriba piadoso. Pero más que un debate aquí tiene lugar un diálogo entre el maestro y el discípulo. Al contrario de la redacción de Mt y Lc, en Mc el escriba tiene rasgos de persona honesta, movido por buenos propósitos. La distinción entre mandamientos importantes y secundarios era un problema para la conducta moral de un hebreo. Había en el judaísmo: 623 preceptos, de los cuales 265 era prohibitivos y 248 positivos.

El amor a Dios constituía el principal mandamiento para toda la tradición deuteronomista, y todo hebreo piadoso conocía de memoria el inicio del Shemá (Dt 6,4-5). El mandamiento del Lv 19,18 englobaba el amor al compatriota y también al extranjero, pero en la praxis judía del tiempo de Jesús se tendía a considerar sólo a los judíos.

La enseñanza de Jesús en este caso acentúa el señorío de Dios que va más allá de todo interés, y supone un amor incondicionado del prójimo, como culminación de la ley del AT. La existencia histórica de Jesús ha revelado que el verdadero amor de Dios es real y lo ha hecho accesible al hombre.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



LECTURAS Y HOMILÍAS

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