| Dt
6, 2-6
Dt 6 se centra temáticamente
sobre el amor a Dios y la observancia de
la ley. Hay que notar la insistencia en
la repetición de las mismas ideas
y el uso de sinónimos. El fundamento
de la espiritualidad de Israel estriba en
la respuesta ética a las acciones
de Dios en favor de su pueblo. Dios desea
una respuesta “global”, es decir,
“con todo tu corazón, con toda
tu mente…”. No se trata sólo
de un vago sentimiento de temor ante la
fuerza extraordinaria de Dios, sino de una
entrega amorosa de todo el ser en correspondencia
al amor mostrado por Dios.
Este enfoque es el reflejo de la palabra
profética durante los primeros siglos.
En la época del rabinismo, y también
hoy, se tomaba al pie de la letra esta ordenación,
y se ponía a la entrada de todas
las casas en una cajita (mezuza) un pergamino
con este texto de Dt 6,4-9 y 11,13-21.
El legislador hebreo insiste en estos medios
porque conoce la volubilidad del pueblo,
y teme que olvide a Dios cuando se instale
en la tierra prometida, que mana “leche
y miel”.
La lectura de hoy (Dt 6,2-6) pertenece
a la segunda introducción del Dt
5-11, pues la primera (Dt 1-3) acentúa
un perfil más histórico. Dicha
segunda introducción ha sido compuesta
por diversos autores, y manifiesta una tendencia
parenética, y está configurada
con pequeñas unidades. Dt 6-11 se
puede considerar como una compilación
de formularios litúrgicos para las
festividades, a fin de que pueblo comprendiera
el alcance de su fe, como pueblo elegido
de Dios.
Aplicación:
Las
“leyes” o “mandamientos”
del AT conducen a la vida. Son una revelación
de Dios que tienen como finalidad desvelar
las posibilidades depositadas por Dios en
la creación, y principalmente en
la persona. No se trata de una imposición
divina para disminuir la libertad humana,
sino todo lo contrario, descubrir la riqueza
encerrada en la persona, y en definitiva
en el creyente.. Dios ofrece un horizonte
amplio de la vida frente a tantos enfoques
“reductores” que a veces se
“imponen” como verdaderos y
definitivos sobre el arco humano.
El multiplicarse
de preceptos, en especial en el Dt, tiene
la finalidad de explicitar el precepto originario:
amarás al Señor con todo tu
corazón, toda tu mente, y todas tus
fuerzas…, no crear casuísticas
que oscurezcan la transparencia y el vigor
del mandamiento primigenio.
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Sal 17,
2-4. 47-51
Es un himno de un rey victorioso que
da gracias a Dios porque lo ha librado
de un grave peligro: la acción
de gracias lleva a confesar el amor divino.
Es un largo Sal con 51 versículos.
La descripción de la acción
liberadora ocupa un gran espacio, y el
desarrollo muestra las capacidades personales
del salmista.
En la liturgia de hoy se utiliza sólo
la introducción, constituida por
una serie de invocaciones con los títulos
divinos. El v. 4 ejerce como un resumen
del salmo. La conclusión, v.49-51,
consta de una doxología (confesión
de fe), que se concentra en predicados
sobre Dios.. El texto del salmo forma
el cuerpo que ofrece dos cuadros sobre
la liberación divina.
La fecha de composición no es
fácil fijarla porque ha sido muy
utilizado en otros textos bíblicos
para ocasiones variadas.
El autor, de repente y sin introducción,
irrumpe en un cántico de alabanza
a Dios, y en el cuerpo del salmo el escenario
asociado para articular la alabanza es
gigantesco.
Transposición:
El exordio consiste en una confesión
de carácter hímnico, expresando
confianza, fruto de una profundidad de
interioridad personal, que, como se nota
también al final del Sal, se nutre
del amor y cercanía de Dios a favor
del orante.
Hay determinados
momentos en nuestra vida en que sólo
podemos ser librados gracias a la cercanía
divina, cuando perdemos los apoyos de
quienes nos rodean, o no los entendemos
y nos sorprenden con sus posturas raras
y extrañas ante la vida.
Heb 7,
23-28
Ilumina la perpetuidad
del sacerdocio de Cristo: La eficacia
de su acción expiatoria fue tal,
que bastó realizarla “una
vez”, en contraste con las repetidas
y cotidianas acciones expiatorias del
sacerdocio antiguo. Esta “única
vez” del sacrificio de Cristo, “ofreciéndose
a sí mismo” en la cruz, fue
en el altar del único y definitivo
sacrificio. Allí subió Cristo
como sacerdote y también como víctima.
De este sacrifico se hablará nuevamente
en Heb 9-10. En la cruz tuvo lugar la
oblación cruenta y perfecta, que
no impide la otra oblación de Cristo
en la última cena.
Cristo no es sólo un mero hombre,
sino también el Hijo de Dios. Los
sacerdotes están sujetos a debilidad,
sin embargo el nuevo sacerdote es “perfecto
para siempre”. La palabra griega
quiere expresar la abundancia de su perfección,
que es también para siempre.
Aplicación:
La
Eucaristía es la perpetuidad del
sacrificio de Cristo sobre la cruz. Cada
Eucaristía continúa y actualiza
en la historia del mundo de hoy el sacrificio
perfecto realizado una “única
vez” y para siempre. No es una repetición
numérica del sacrificio de Cristo,
sino la celebración de la dinámica
salvadora de Dios en Cristo por medio
de su ofrenda sobre la cruz, dinámica
que descansa sobre el amor gratuito de
Dios hacia la humanidad, amor vivido en
Cristo y sellado con su muerte como memorial
para todo creyente en Dios.
Mc
12, 28-34
Entra en escena un escriba
piadoso. Pero más que un debate
aquí tiene lugar un diálogo
entre el maestro y el discípulo.
Al contrario de la redacción de
Mt y Lc, en Mc el escriba tiene rasgos
de persona honesta, movido por buenos
propósitos. La distinción
entre mandamientos importantes y secundarios
era un problema para la conducta moral
de un hebreo. Había en el judaísmo:
623 preceptos, de los cuales 265 era prohibitivos
y 248 positivos.
El amor a Dios constituía el principal
mandamiento para toda la tradición
deuteronomista, y todo hebreo piadoso
conocía de memoria el inicio del
Shemá (Dt 6,4-5). El mandamiento
del Lv 19,18 englobaba el amor al compatriota
y también al extranjero, pero en
la praxis judía del tiempo de Jesús
se tendía a considerar sólo
a los judíos.
La enseñanza de Jesús en
este caso acentúa el señorío
de Dios que va más allá
de todo interés, y supone un amor
incondicionado del prójimo, como
culminación de la ley del AT. La
existencia histórica de Jesús
ha revelado que el verdadero amor de Dios
es real y lo ha hecho accesible al hombre.
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