| Tabor
significa anticipación pascual; es
ayuda para nuestra fe.
Gén
22,1-2.9.15-18:
Abrahán es nuestro
padre en la fe, pues con él inició
Dios el diálogo con el hombre. Abrahán
había mostrado su obediencia a Dios
al abandonar a su parentela en Jarán,
para emigrar al país que Dios le
indicaba. Ahora su obediencia le lleva al
colmo, es decir, debe sacrificar a Dios
a su hijo único, como se hacía
a los dioses cananeos con las ofrendas humanas.
La narración es emocionante y grandiosa,
y pertenece a la escuela elohista, siendo
su joya literaria.
Abrahán en toda su vida no había
hecho sino caminar errante por orden de
su Dios, llevado de misteriosos designios
y lejanas promesas. Una vez más se
entrega confiadamente en las manos de Dios.
El mandato de ofrecer a su hijo único
en sacrificio no le debió parecer
desconcertante, dado el ambiente cananeo,
pero el patriarca estaba herido en su corazón,
pues Isaac era el heredero de las promesas,
nacido en condiciones excepcionales, y humanamente
se quedaba sin apoyo, pues no tenía
a nadie más, dura condición
en aquellos tiempos. El elohista nos describe
al patriarca como modelo de obediencia a
Dios, al ponerse en camino hacia el monte
Moria.
El relato describe el grado de confianza
total de Abrahán en Dios; es una
prueba para aquilatar y purificar su fe
en Dios.
La figura de Abrahán ilustrará
en el NT muchos textos referidos a Cristo,
obediente al Padre.
Apertura:
Dios a veces puede tensar al máximo
nuestra disponibilidad, nuestra manera de
afrontar la vida de todos los días,
para ver si salimos de nosotros mismos hacia
los demás o si caminamos confiados
sólo de nuestros planes, pues los
¡podemos adorar! Dios con su palabra
nos ayuda a vernos en referencia a la vida
abierta a los demás, a nosotros mismos,
y rompe el círculo de nuestras pequeñas
esperanzas, o a veces caprichos encubiertos
o ciegos. ¿Quién nos da la
comprensión lúcida de la existencia?
|
Sal 115,10.15.16-19:
Constituye un canto de acción
de gracias por la liberación de
una serie de desgracias, en las cuales
el orante pidió auxilio y fue escuchado.
El Salmo recuerda cuatro situaciones:
un grave peligro de muerte, aflicción
interior, situación social de desvalimiento,
esclavitud, que son típicas en
un salmo repertorio, que incluye a variados
orantes.
El salmo describe sentimientos del creyente,
se desdobla interiormente para dialogar
mentalmente consigo mismo. Recuerda lo
que decía o pensaba, la situación
afectiva de donde brotaba. Se trata probablemente
de una enfermedad. Se mencionan los motivos
siguientes: muerte y abismo (v.3), muerte
y lágrimas (v.8), vida (v.9), y
de nuevo muerte (v.15). La aflicción
profunda y el desvalimiento (v.3b.16)
pueden acompañar hacia el peligro;
la esclavitud sería una metáfora
audaz.
Apertura:
Se trata de un salmo que ilustra
la superación de tantas realidades
que nos esclavizan, donde no veíamos
una salida airosa. “Nosotros
recibimos continuamente; nuestro ser es
un don en forma de enigma, un respiro
de aire fresco. La plenitud de la existencia,
nuestro ser mismo nos llega a través
de aquello que nosotros ofrecemos a cambio,
expresado en el v.12, cuando se dice “¿Cómo
pagaré al señor el bien
que me ha hecho?”. La dignidad
de la existencia humana radica en la reciprocidad,
me hago persona cuando comprendo el significado
de recibir y dar, y comienzo a cambiar”
(Heschel, autor judío).
Rom 8,
31-34:
Es un himno a la esperanza
cristiana. San Pablo desahoga su corazón
en un canto anticipado de triunfo, el
pasaje quizás más brillante
y lírico de sus escritos, proclamando
que no debemos temer a las tribulaciones
de este mundo, pues nada puede arrancarnos
el amor que Dios nos tiene en Cristo,
¡nada ni nadie!
El cristiano en el tiempo presente se
ve apoyado por esta cercanía divina
en Cristo, que le posibilita muchas superaciones
de miedos personales. A veces se camina
con angustias que nos esclavizan o sencillamente
nos impiden ver la vida diáfanamente.
Si Dios está con nosotros, ¿quién
estará contra nosotros?
Aplicación
posible: Se proclama la confianza
en nosotros mismos apoyados en Cristo,
a pesar de los socavones que pueden aparecer
en nuestro camino.
Mc 9, 1-9:
Ofrece una anticipación
de la resurrección, una verdadera
epifanía, y está relacionada
con el bautismo de Cristo, con el caminar
sobre las aguas, y las narraciones de
la resurrección. El misterio de
la persona de Cristo se desvela anticipadamente
a los tres discípulos, pero referido
con el camino de la pasión y muerte
que Cristo estaba viviendo. Emergen, pues,
dos aspectos de la persona de Cristo:
el doloroso y el glorioso. La transfiguración
proyecta en su camino una luz radiante
de esperanza, que confirma que el camino
hacia la cruz desembocará en una
victoria pascual.
El evento de la transfiguración
refleja la reflexión de la iglesia
primitiva sobre la muerte y resurrección
de Cristo, pero todo indica que se trata
de una experiencia fuerte de Cristo con
los tres discípulos, aunque la
“narración de la teofanía
se sustrae a la reflexión crítica
del historiador para desvelarse únicamente
en el significado de la fe” (Schnackenburg,
autor bíblico).
La narración está tejida
con motivos del AT.
Niveles
del texto: La
vertiente física o biológica
de la vida no constituye para el cristiano
el perfil único y definitivo de
la existencia. Existen otros niveles,
también reales, que derivan de
nuestro apoyarnos en Dios, manifestado
en Cristo Jesús. Donde parece que
la última palabra sobre caminar
apesadumbrado es la definitiva, allí
mismo uno puede descubrir otras posibilidades
impensables, y sin cambiar de sitios o
de personas.
|