Segundo domingo de Adviento

Is 40,1-5.9-11

Los once primeros versículos del cap. 40 pueden ser considerados un prólogo, pues dan el tono a todo el libro del Dt-Is. El autor nos ayuda a entender la voz de Dios, que anuncia grandes gestas salvadoras a favor de su pueblo. Los v.1-2 declaran el fin del exilio, los v.3-5, donde habla un heraldo, insisten en preparar un camino en medio del desierto, los v.6-8, frente a la fragilidad del hombre de crear la salvación, enfatiza el poder de la palabra de Dios en suscitarla. Finalmente en los v.9-11 Dios retorna a Jerusalén, y consolará a su pueblo. Dios vuelve con los suyos, y comenzará una nueva etapa salvadora.

En esta sección una vez más Dios habla al corazón de su pueblo, y le hace ver que es la fuente del perdón gratuito, y causa de una nueva tesitura, donde el pasado errado no cuenta. Israel podrá gozar de dicho perdón si se abre confiadamente a esta nueva presencia de Dios. El mensaje profético acentúa que frente a la inconsistencia y inconstancia de la maquinación humana la palabra divina ofrece una estabilidad firme, cual verbo de Dios, que es eficaz y constante, y que realizará ahora cuanto proclama, siendo en estos momentos el nuevo éxodo. Estos temas, junto a otros, como el sufrimiento del Siervo de Dios, cortan transversalmente la obra del Dt-Is, pero al inicio se subraya este enfoque unitario. Se trata de un mensaje de consolación, que afirma la transcendencia de Dios, la eficacia de su palabra y el despliegue de su fuerza con el nuevo éxodo (Is 55,11-13).

Perdón maravilloso y purificador: El exilio ha supuesto una experiencia amarga y desoladora para el pueblo, que básicamente ha confiado sólo en sus fuerzas para gobernarse en el mapa del abanico de pueblos del oriente medio, marginando a Dios. Esta vivencia le ha hecho comprender que tal marginación supone la muerte y mucho sufrimiento. Esta tesitura ilustra múltiples situaciones que pueden incidir en la vida de creyente, cuando se piensa que actuando autónomamente superaremos nuestros obstáculos y serán nuestros criterios los únicos válidos. Pero las vivencias de fracasos pueden volvernos Dios, que están siempre dispuesto al perdón restaurador, creando espacios inauditos de vida ante nuestros ojos.

 

Sal 84, 9-14

El Salmo refleja un ambiente semejante a las preocupaciones de los profetas Ageo, Trito-Is y Primer-Zac, donde los israelitas retornados del exilio se habían dejado contaminar de la idolatría, de inquietantes abusos de poder, corrupción, criminalidad y otras debilidades. Por eso era necesario proponer nuevamente la “utopía” del Dt-Is. El Sal 85 reflejaría, pues, dos momentos de experiencia del exilio: el edicto de Ciro ya ha sido olvidado, y las dificultades de la reconstrucción asoman con realismo tozudo. El Sal se transforma en una paránesis según el modelo del Dt-Is a cobrar ánimo ante la nueva situación, y se crea en el proyecto nuevo de Dios.

El Salmo 85 se puede dividir en tres secciones que giran en torno al retorno de Israel y de Dios en el pasado (v.2-4), en el presente (v.5-8), y en el futuro (v.9-14). Esta última unidad es la utilizada en la liturgia de hoy, donde descuellan los perfiles de la alianza entre Dios y el pueblo: amor, fidelidad, justicia, y paz. Así será el nuevo retorno de Dios en medio de su pueblo. Esta nueva presencia de Dios es favorecida sólo por Dios, según reza el salmo, ya que el pueblo es incapaz de crearla.

Nuevo apoyo divino: Otra vez sale a flote la fragilidad de la persona ante Dios. Dicha debilidad nos sumerge en un estado de ruina, e incapacidad para caminar, si nos apoyamos en nuestras propias fuerzas. El Sal nos recuerda que la salvación definida se diluye, sino no imploramos a Dios, y no contamos con el auxilio divino para nuestras opciones diarias. El Sal nos los dice claramente en la estrofa: “Muéstranos, Señor, tu misericordia y anos tu salvación”.

2Pe 3, 8-14 :

El retorno de Cristo constituye uno de los filones temáticos del la 2 Pe frente a la cultura griega que se había infiltrado en la opinión de ciertas franjas de los neo-convertidos de las comunidades a la cuales dirige el autor su carta. La tesis de fondo enfatiza que el juicio de Dios sobre la historia es un elemento fundamental del kerygma cristiano. En este caso el autor recurre a un lenguaje apocalíptico para describirlo, pero poniendo el énfasis en el “retraso” de esta venida del Señor a causa de la “paciencia” de Dios para que todos puedan convertirse. Además recuerda el autor que esta venida acaecerá de manera imprevista, pero todo ello desembocará en el surgir un “nuevo cielo y una tierra nueva”, donde habita la justicia divina. No se olvide la exhortación a la vigilancia del texto.

Aquí se asiste a una especie de acomodación de la fuerza de la fe y su incidencia en la vida diaria. Ante el “retraso” de la venida del Señor se bajan los brazos y aparece un relajamiento ético y moral. “Algunos” se burlaban de este enfoque de la parusía de Cristo, y se abandonan a una conducta inmoral.

Nueva acomodación: No obstante la venida histórica del Señor, los beneficiados buscan nuevos encajes que no altere su ritmo de vida. En el pulular de ámbitos diarios pueden surgir continuamente actitudes que ofusquen la frescura. La palabra divina hoy nos urge a no hacer cálculos con el mensaje cristiano y liberarlo de adherencias cronológicas y culturales, y saber esperar activamente y de manera irreprochable la constante venida de Dios a nuestra vida.


Mt 1, 1-8:

Según Mc el primer panel del tríptico del ev. está marcado por la actividad del Bautista, que sintetiza sus palabras, insistiendo en el aspecto penitencial (v.2-6) y mesiánico (v.7-8). Mc no facilita la predicación escatológica penitencial, como Lc y Mt, pero subraya el “bautismo de conversión”. Mc proporciona un enfoque del Bautista según la tradición eclesial, ya que la comunidad primitiva reflexionando sobre los oráculos de la Escritura comprendió la importancia de su misión, en cuanto preparación a la venida del Mesías. Solamente después de Pentecostés la actividad del Bautista fue encuadrada en el marco del evangelio, asumiendo un enfoque cristológico. Mt y Lc este proceso lo anticipan en las narraciones sobre la infancia de Jesús.

El Bautista actúa como el primer heraldo de la venida del Mesías. Su predicación es una llamada profética a la conversión, a un cambio del corazón y de la mente, y enderezar toda la personalidad hacia el Señor.

El adviento, acogida de Cristo en nuestra vida: El prepararse supone una concentración y definir nuestros criterios, escuchando en primer lugar la voz de Dios, es decir, su palabra serenamente, confesar nuestras fragilidades no sólo mentalmente, sino articularlas con palabras ante los ministros de la iglesia en el sacramento, vivir austeramente, al tiempo que nos purifica este modo de comportamientos ambiguos, y regalarnos espacios de silencio para oír las sugerencias divinas. El rumor, las prisas, el llenar los espacios y el tiempo de una fiebre operativa puede reducir la oportunidad de pensar en Dios, que se acerca a nosotros en esta modalidad litúrgica de adviento.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



LECTURAS Y HOMILÍAS

Material Litúrgico


Principal | S. Francisco | Nuestras Casas | Historia | Actividades | Publicaciones | Bibliotecas| Enlaces | email |
© 2008 Fr. Miguel Álvarez Barredo, ofm