Vigésimo sexto domingo del Tiempo Ordinario

Num 11, 25-29

Núm 11,4-35 ofrece una tradición paralela a Ex 18, y ambas beben en informaciones anteriores, aunque existen los matices pertinentes en cada texto. El objetivo de Núm 11 es ensalzar la figura de Moisés, particular ausente en Ex 18. A parte, las elaboraciones son tradiciones que conducen hasta los tiempos mosaicos. Fórmulas parecidas para la recepción del espíritu de Dios retornan igualmente en 2 Re 2,15 (para Elías) y Is 12. Pero el enfoque de fondo insiste en la iniciativa de Dios a quien libremente desea. No se piensa aquí en los movimientos estáticos de profetas, sino en la donación personal del espíritu por parte de Dios, que no queda reservado a Moisés, sino que alcanza a todo el pueblo (Jl 3,1). Todos tienen acceso a Dios. La institución de los ancianos ejercicio un importante papel en la historia de Israel. Como tal tuvo su palabra en situaciones de crisis y de normal desarrollo de los acontecimientos. El texto ahora ya ofrece una reflexión compacta, pero probablemente refleja la dificultad de ciertos grupos proféticos dentro del pueblo de Dios en ser reconocidos y aceptados como tales. Aquí se amplía incluso el don del espíritu a todo el pueblo.

Madurez cristiana: La lectura afirma con toda rotundidad que Dios es libre para difundir su espíritu sobre quien desea. De esta manera se supera la mentalidad que piensa que el pueblo es un grupo de elegidos, sino que Dios dispensa sus dones a todos sus miembros. Dios nos rodea de sus favores para que vayamos descubriendo nuestra identidad de fe, que a su vez nos llevará a una madurez plenamente personal. Para Dios somos todos importantes.

 

Sal 18,8.10.12-14

Es un himno al Dios creador, y promulgador de la Ley (Torah), perfil de la segunda parte. La sección que nos ofrece la liturgia de este domingo contiene un elogio de la ley. Se trata de un texto bien estrcuturado y con sentido autónomo de sabor sapiencial. El cántico desgrana en forma a forma el valor intrínseco de la ley y sus beneficios para el hombre (v.8-11), y en los v..12-14 la reflexión se torna más existencial, donde emerge la fragilidad humana. La ley se convirtió en un baluarte en la época postexílica, facilitando la identidad judía. Este elogio de la ley confiesa la validez de la palabra divina en los avatares históricos que pueden crear ambigüedad.

- El salmista confiesa la enseñanza y ley divina, en cuanto indispensable a nivel objetivo y subjetivo, y la define como perfecta, descanso, instrucción, verdadera, justa, estable, alegría, etc. En breves palabras, posibilita el conocimiento de uno mismo, pues Dios y el hombre caminan juntos para actuar un mismo diseño en la historia y en el mundo.

La palabra divina da vida: Frente a tantas ambigüedades la palabra anticipadora y que ha servido a generaciones precedentes los mandatos del Señor restauran la profundidad de nuestro núcleo existencial, “da vida”, dice el salmo. El orante confiesa que la totalidad del ser humano (vida, mente, conciencia, pasión, inteligencia y experiencia, etc) queda iluminado. Ante tantas dudas, zozobras, etc, la cercanía de Dios, patente en sus sugerencias por medio de sus prescripciones, infunde un ánimo vital estable. Cuando uno contrasta sus opciones de vida, más o menos autosuficientes, con la sabiduría que contienen los mandatos del Señor indudablemente aparecerá una sensatez, que confiere serenidad, descanso, sosiego, alegría, etc, a la existencia. ¡No olvidemos que tales mandatos llevan el sello divino!

Sant 5, 1-6

El autor se dirige ahora a los “ricos”, que forman parte de la comunidad, o al menos, no son totalmente ajenos. Recurriendo a la figura retórica del apostrofe y el retrato estereotipado de los “ricos”, inspirado en el lenguaje bíblico, el autor piensa en sus destinatarios a un doble nivel: unos, los implicados, y otros, quienes se hallan en la diáspora. Santiago se dirige a todos los creyentes en Cristo, pero utilizando los modelos de la diatriba y la denuncia de matriz profética y apocalíptica. Así pues, en la sección Sant 4,14-5,6 el discurso a los ricos es una decida advertencia contra el peligro de imitar el modo de pensar y el estilo de vida de la vida desastrosa de los “ricos”. Constituye una requisitoria contra los ricos, siendo más detallada en las acusaciones, y, sobre todo, más explícita y severa en la condena.

- El discurso de Sant contra los ricos está emparentado con la tradición sapiencial y profética, y con las palabras de Jesús conservadas en el ev. de Mt y Lc. Denuncia la falsa confianza en las riquezas y la injusticias cometidas ante los pobres indefensos.. Pasa en reseña las formas de perversión ético-religiosa de los ricos. Muestra que los bienes acumulados no posibilitan ninguna eficacia salvífica ante Dios. Y les recuerda la precariedad de los bienes amasados, en cuanto signo de ruina que pende sobre sus propietarios.

¡Buen desafío! Tarea del cristiano es impregnar con la fe las comunes condiciones humanas: comprar, vender, poseer, utilizar este mundo. Pero la palabra del apóstol alerta ante el peligro común a todos los cristianos: poseer sólo para sí, egoístamente, sin que la caridad invada nuestro poseer. La riqueza no debe convertirse en un “ídolo”, porque es corruptible y frágil, y fuente de opresión.

Mc 9, 37-42. 44. 46-47

El episodio se explica en las circunstancias de la comunidad primitiva, y está insertado con la ayuda de la frases “en mi nombre” (v.37.39). En la unidad se enfatiza la actitud de espíritu de humildad y servicio, no contaminado por rivalidades. La intervención de Juan con aire de intransigencia contrasta con la mansedumbre y tolerancia de Jesús frente al exorcista extraño. El episodio rompe el hilo lógico entre los v.37 y 42, pero confirma la actividad exorcista de Jesús. La respuesta de Jesús posee cierta analogía con la lectura de los Núm de hoy, cuando Moisés tampoco se muestra celoso de que Medad y Eldad profeticen frente a la postura de Josué.

La segunda parte contiene una serie de dichos sin una conexión lógica, pero hay que notar reclamos verbales que confieren unidad literaria: como “no escandalizar”, “ser mejor”, o palabras clave, facilitando una conexión del v.42 con los siguientes. Versan sobre el escándalo que deriva de la mano (v.43), del pie (v.45), del ojo (v.47). La radicalidad ética ambicionada confirman la autenticidad de estos dichos, que se hallan también en la fuente Q (Mt 5,29s). Se trata de un lenguaje paradójico, que hay que entender metafóricamente.

Invitación a saber apreciar el bien: “La iglesia ofrece la fe cristiana a los hombres, como la fuente del pueblo ofrece su agua fresca a los pasantes” (decía el papa Juan XXIII). La dona a todos, aunque muchos no hagan caso. Hace sentir su voz discreta y continua, sin cansarse, sin forzar a nadie. Este puede ser el estilo misionero del cristiano.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



LECTURAS Y HOMILÍAS

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