Décimo quinto domingo del Tiempo Ordinario

Am 7, 12-15

Este texto constituye un paréntesis biográfico situado entre la tercera y la cuarta visión, que abarca la sección 7,1-9,10 del libro de Amós, el cual concluye con la promesa apocalíptica en 9,11-15. La lectura subraya la disponibilidad del profeta para transmitir el mensaje divino, aunque tal tesitura suponga enfrentamientos con las personas. En este caso Amasías ejercía como sacerdote en el santuario real, en Betel, reino del norte en tiempos de Jeroboam II, s. VIII a.C. En palabras llanas, Amasías no quería ingerencias en el culto por parte de un profeta extranjero, Amós venía del sur, de Judá. De ahí la repulsa hacia este profeta desconocido en un territorio, donde el culto era subalterno al poder regio. Este enfrentamiento sirve al redactor deuteronomístico para insertar sus tesis sobre la profecía en Israel, que no tiene nada que ver con una actividad como cualquier otra, de perfil mercenario, o condicionada por remuneraciones económicas. El autor enfatiza que Amós no pertenece a ningún grupo profético, sino que ha recibido la llamada desde la gratuidad de la elección de Dios que irrumpe de manera imprevista en la vida cotidiana. Amós deja claro que su entrada en escena no obedece a componendas humanas ni oportunismos puntuales con fines colaterales, sino simplemente es fiel a Dios. Tal presencia es despreciada por Amasías, que no acepta las palabras del hombre de Dios, aunque dicho con un lenguaje filtrado. Como decíamos antes, este texto supone un criterio que, por una parte, se opone al falso profetismo y, por otra, confirma el enfoque deuteronomístico que supone amargas vivencias del profetismo oportuno, subrayando cómo un auténtico mensajero divino no se casa con nadie, sea quien sea, rey o lacayo.

¿Con quién se está, quién es más sensato, Amasías o Amós? La escena ocurrida en el santuario de Betel ilustra tantas y tantas situaciones a lo largo de la historia del anuncio de la palabra divina. Hacerse un hueco en el tejido sociológico para que resuene la palabra divina en toda su amplitud y autenticidad es harto difícil, porque sorderas, desplantes, desprecios tácitos o marginaciones de la misma pululan cotidiana y dominicalmente. La sombra de controlador Jeroboam II no se ha desvanecido, pero resulta más potente el mensaje divino, que no puede ser controlado por nadie, de ahí los profetas que en la iglesia de hoy surgen donde menos se les espera. ¡Maravilla de la palabra!

 

Sal 84, 9-15

No existen un consenso unánime a la hora de clasificar literariamente el Sal 84, aunque se piensa que en una lamentación nacional, que se compone de tres secciones: en la primera se narran las acciones de Dios (v.2-4), en la segunda se halla la súplica (v.5-8), y la tercera contiene el oráculo divino (v.9-14), que es la ofrecida por la liturgia de hoy. Dios no toma la palabra, sino que un ministro de la misma confiesa cuanto el Señor anuncia, es decir, la paz. Después de un periodo de sufrimiento, un destierro, etc, Dios dispensa nuevamente la estabilidad y el bienestar, pero por parte de pueblo se supone un retorno a Dios con todo el corazón, sin ninguna clase de reservas. El portavoz divino centra su mensaje en una estabilidad social, donde existe una plena armonía entre misericordia, verdad, justicia, salvación, fidelidad, y paz. Tales vivencias suponen una profunda relación con Dios, y cuando están ausentes quiere decir que hay un exceso de dinamismo, simplemente es humano.

En las etapas históricas confluye un abanico de incidencias, económicas, culturales, etc. ¿Pero tienen todas las misma validez para traer la paz, la justicia, etc? Algunas se conforman con la justicia, o la paz, pero posibilitar todas las cualidades benefactoras para la sociedad implica una apertura a Dios y una disponibilidad total a Él, sino predominarán ámbitos parciales, y, por tanto, indicadores de filtración humana.

Ef 1, 3-14

Constituye un himno a la salvación divina dentro de la gran sección de esta carta, dedicada a la contemplación de la realización del proyecto de Dios (Ef 1,3-3,21). Hoy se ofrece la bendición, en la cual se encuadra la salvación divina, desde la creación hasta el don del Espíritu Santo, pero la clave cristológica actúa como piedra angular de la comprensión. En el himno se entremezclan dos niveles. El humano confiesa el agradecimiento a Dios por las maravillas desplegadas en la historia de la salvación, y el divino se desvela actuando generosamente a favor de sus criaturas, pero, no lo olvidemos, el gozne de ambos niveles es obra divina, es decir, la bendición suprema, Cristo encarnado y resucitado, centro del universo anhelado por Dios Padre.

Espejo para el caminar del cristiano: ¿Quién pone un límite a nuestros senderos existenciales? Vivir por libre, me lo pide el cuerpo, etc, son expresiones que salpican a veces las conversaciones cotidianas. El texto paulino es un canto a la armonía antropológica, una magnifica ayuda para descifrar quienes somos, ya que nos recuerda que la generosidad divina nos precede en nuestro respiro y sobrepasa nuestras cualidades humanas, que descubrimos realmente cuando percibimos su interés por cada uno de nosotros. ¡Éste es el tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia!

Mc 6, 7-13

Constituye una confluencia de dichos de Jesús y un sumario. Después de su enseñanza en la sinagoga de Nazaret, ésta comienza a incidir sobre la situación concreta, pero se subraya cómo debe primar la comunión entre Jesús y el enviado en su nombre. Es impensable una tarea fragmentada y carente de tal comunión, saliendo a flote la iniciativa divina, como en el caso de Amós. El primer dicho alaba la radicalidad en el anuncio de la palabra divina, nada de apoyos humanos, el segundo rechaza cualquier acomodación, y el sumario la certeza de que la palabra divina es eficaz, cuando se cumplen estas condiciones.

Evangelizadores o exorcistas: Ambas realidades coinciden, cuando nos fiamos de Cristo en todos los zig zags de nuestros días. La vida del creyente se transforma en bendición a Dios, cuando somos capaces de unir los fragmentos de la vida, como trabajo, estabilidad anímica, desafíos culturales, etc, en Cristo. Tanto Pablo como Mc invitan hoy a la autenticidad y a la armonía en nuestro núcleo personal.

 

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



LECTURAS Y HOMILÍAS

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