| Los
textos de este domingo invitan a la alegría,
la oración, y la generosidad, siguiendo
las huellas de cristianos de la iglesia
primitiva, iluminados en su fe por la resurreción
del Señor.
Hch
2, 42-47
Nos hallamos ante un significativo
sumario de la pluma de Lucas, donde manifesta
las ilusiones cristianas. Es el gran sumario
de Lucas, donde presente un cuadro ideal
de la primitiva comunidad cristiana, enfatizando
algunos puntos que constituyen constantes
de sus narraciones. El sumario no es una
fotografía de la vida real de la
comunidad de Jerusalén, ni tampoco
adolece de ser pura fantasia del autor.
Lucas generaliza episodios concretos, facilitados
por la tradición de comunidad primitiva.
Generalizando hechos concretos, quiere hacer
válida una realidad para todos. El
comportamiento idealizado de la comunidad
de Jerusalén sirve de modelo para
cada futura comunidad cristiana. Lucas más
que narrar una historia, parece utilizar
un material histórico para describir
una imagen, y así el cuadro descrito
puede ser contemplado y actuar de espejo,
en el cual deben reflejarse las comunidades
que lean su obra (G.Betori).
En el sumario se subraya la comunión
de bienes de la comunidad de Jerusalén
con términos familiares al oído
griego de aquella época: una visión
que en la literatura griega y helenística
caracteriza la “edad de oro”
de la humanidad, o los tiempos de la fundación
de una ciudad. Es conocida la descripción
que hace Platón de los primeros tiempos
de Atenas: “Ninguno de estos guerreros
poseía alguna propiedad, sino que
cada uno sostenía que todo era común,
y, fuera de lo necesario para vivir, nada
pretendían de los otros ciudadanos”.
Lucas no parece describir los inicios de
la comunidad cristiana sobre el modelo helenístico,
sino que tiene en mente más bien
el ideal griego de la amistad, proyectando
así sobre la comunidad de Jerusalén
el ideal griego de la amistad, al tiempo
que Lucas se guarda mucho de afirmar que
los cristianos fueran simples amigos, sino
que claramente los define como creyentes.
Aquello que les une no es una simpatía
natural que florece en la amistad, sino
la fe que presupone la conversión.
Lucas con breves trazas y pinceladas, presenta
temas esenciales de la fe cristiana: “ser
asiduos en la oración”, “constantes
en la enseñanza de los apóstoles”,
“tener todo en común”,
reunirse para “la fracción
la fracción del pan” (celebración
de la Eucaristía). Lucas partiendo
de sustratos ambientales, al final no se
apoya en éstos, sino en la vida de
Jesús y los apóstoles.
Perfil cristiano:
En este sumario se condensan los
motivos que serán explicitados en
los sumarios sucesivos: la unidad de los
corazones, la comunión de bienes,
la relación con el pueblo, la actividad
milagrosa de los apóstoles, la unanimidad,
la presencia en el templo, la enseñanza
apostólica. Estos elementos son puntos
identicadores de la fe cristiana para todos
los tiempos y en diversas culturales. Es
el ideal cristiano que no es sometido a
la casuística mental humana, sino
que la medida de la actitud de fe encuentra
su ámbito en la relación con
la comunidad que se reúne para vivir
y confesar su fe en el Señor resucitado,
y, por consiguiente, tiene incidencias sociológicas.
|
Sal 117
La liturgia lo ha ofrecido ya el domingo
de Pascua.
1Pe 1,
3-9
Es la apertura de la carta a este grupo
de cristianos de la actual Turquía,
más bien en la zona norte; una
minoría que no tenía la
vida diaria fácil.
En esta primera parte (v. 3-5) subyace
un antiguo himno bautismal. Se bendice
a Dios por la obra de la salvación
mediante Cristo, la cual es la regeneración
del cristiano y la apertura la esperanza.
En la segunda parte (v. 6-9) se considera
la vida cristiana, nacida de esta regeneración,
que se establecido entre Dios y el creyente.
Hay que notar: el binomio, alegría-sufrimiento,
característica típica de
la fe, es expresión de amor hacia
quien no se ve, Cristo, Señor.
La alegría indecible es el fruto
de la fe en el Señor resucitado,
que hace superar las situaciones adversas.
Nota clarificativa
de la fe cristiana: Ya desde
los primeros tiempos la fe en el Señor
resucitado suscitaba escenas de constraste
en la vida de todos los días. La
fe cristiana tiene una componente ineludible
de exteriodidad, vivida por el mismo Cristo,
pero paradójicamente esta conflictividad
desemboca en alegría y crea nuevos
espacios de libertad.
Jn 20,
19-31
Aquí se concentra la aparición
a los discípulos. El relato porporciona
tres puntos fundamentales: 1. El fuerza
de Cristo, que ha alcanzado con la resurección,
la transmite a sus discípulos.
2. La fe es un riesgo: no se trata de
tocar y ver, sino de acoger un anuncio
que es dado, y que crea libertad personal.
3. La firma que el evangelista pone a
su evangelio, indica con claridad la finalidad
del mismo: obtener la fe en Jesús,
reconociéndolo como Cristo e Hijo
de Dios, y hacer que la fe tienda a abrirse
a la vida eterna.
Con esta escena del resucitado todo el
evangelio queda enmarcado por una inclusión.
El protagonista es el Hijo de Dios que
se presenta en la historia humana, y posibilita
al hombre, y al creyente nuevas posibilidades
de juzgarse y comprenderse. La fe descubre
esta realidad en un ser humano como nosotros.
Es la última intervención
de Dios Padre en el tiempo humano, que
es el tránsito del hombre, donde
recibe la palabra poderosa, iluminativa
y respetuosa del Resucitado, el sello
de la divinidad y luz sobre el caminar
humano.
La presencia
de Cristo resucitado crea
ámbitos de libertad y de alegría.
Ante las puertas cerradas de nuestra interioridad
el Señor viene a todos nosotros
trayendo verdadera paz. A nuestra incredulidad
el Señor reacciona con paciencia,
nos llama dichosos y nos dona su Espíritu.
Ante los miedos que nos paralizan, las
desilusiones que nos descorazonan, frente
a la inquietud y la angustia que nos empequeñecen
y entristcen, recibimos esta cercanía
armonizadora del espíritu del Resucitado
que nos hace sentirnos libres. El tiempo
de Dios es el tránsito del hombre,
y todo espacio humano vive y se alimenta
del tiempo concedido por Dios, que El
mismo ilumina con la presencia de su Hijo
resucitado.
|