Segundo domingo de Cuaresma

Pregσn de Cuaresma-2008
(Fr. Marcos Rincσn)

Gn 12, 1-4a

Es el núcleo de la llamada de Abrahán. Este texto contiene palabras significativas, como, “Abrahán”, “nación”, “clan”, “bendecir”, “grande”, “caminar”, que permiten reconocer la ilación lingüística entre la historia de los orígenes y las palabras introductivas de las narraciones patriarcales, a la vez que el redactor final ofrece un texto-llave para la comprensión del contenido canónico del Gén. La promesa a Abrahán, plasmada por la pluma del yahvista en tiempos de la monarquía, sirve de prólogo al ciclo de los patriarcas, a la vez que enlaza la misma con los acontecimientos anteriores.

La llamada de Dios a Abrahán comporta para serie de exigencias, como la renuncia a su ámbito familiar, a su tierra, a cultura, y una apertura a un Dios nuevo, etc. Constituye una actitud de fe por parte del patriarca, que se articula en la confianza y obediencia Dios. Con gran altura es parafraseada esta escena en Heb 11,8-19, definiéndola como un encaminarse a lo desconocido, fiándose de la palabra divina, cuando esta carta alaba la fe de los antepasados del pueblo de Dios.

Gén 12, 1-4 constituye la introducción del ciclo de los patriarcas, y está estructurado con breves frases: el v.1a ofrece la palabra introductiva de Dios, que se articula con el mandato divino en el v.1b, unido a la promesa en los v.2-3, y en el v.4a se halla la aceptación de la palabra divina por Abrahán. El yahvista condensa aquí en concisas frases un mensaje nuclear sobre el cual volverá en otros momentos de este ciclo patriarcal.

Vertiente cristiana: En el medio de un plan de salvación Dios elige libremente a un hombre desconocido y anónimo, y le propone un modo de ver la existencia en una serie de sugerencias desconcertantes para él. Este modo de manifestarse Dios es paradigma de las posibles interpelaciones que Dios hace a todo creyente, en el momento más inesperado y profano inimaginable, para invitarle a comenzar un éxodo, un cambio de rumbo en la vida, una mayor implicación con las circunstancias que nos rodean, ya sean simplemente humanas o de rasgos religiosos.

 

Sal 32 (versículos varios)

Es un canto a la providencia divina, omnipotente y salvífica. Es un himno a la palabra que crea (v.6.9), que da estabilidad y consistencia al ser (v.4), que guía la historia según la justicia (v.5), pero también en el amor (v.5.18.22), que se dirige con cariño a Israel (v.12) y a los creyentes (v.19-20). Es un canto a la palabra creadora que no puede ser encerrada en los límites de las criaturas, sino que está sobre ellas en su trascendencia. Constituye un himno a la alegría y la paz, que está palabra ofrece a quien la sabe discernir y comprender en los enredos o nudos aparentemente contradictorios de la historia personal y colectiva (v.1.12.21).

El Salmo ofrece la estructura siguiente: a) Invitación a la alabanza (v.1-5), b) Cuerpo del himno (v.16-19), desglosado de esta manera: la palabra creadora (v.6-9), la palabra histórica (v.10-15), y la palabra cósmica (v.16-19), y, c) La antífona final (v.20-22) invitando a la confianza en Dios.

Lectura cristiana: En el Sal se entrecruzan el amor divino y la esperanza humana, y crean una relación indestructible de amor. La fidelidad de Dios es como un manto que nos envuelve, nos protege, nos anima y da calor. El Sal 32 nos desvela que el amor de Dios atraviesa toda nuestra existencia, y nos trasforma en nuestras dimensiones más profundas y nucleares de nuestra personalidad.

2Tim 1, 8-10

Este texto se halla en el ámbito de una exhortación introductiva que invita a la fidelidad y al testimonio en la fe a Timoteo. Pablo esgrime una serie de motivos: la llamada divina es gratuita, y a ella se debe responder con generosidad. Esta llamada no es fraccionable, sino que se conjuga y contempla en el plan divino, que se ha desvelado en el Cristo encarnado, y que suscita una vida imperecedera. Esta tesitura pretender animar al discípulo del apóstol a no desanimarse ante las resistencias que se experimentan en la actividad de la predicación de la palabra salvadora.

Perfil cristiano: Quien se sienta mensajero de la palabra divina, ya sea en el testimonio o comunicación verbal, puede ser presa en determinados momentos de cansancio, desánimo, dudas, etc. Conviene recordar que Dios nos ilumina para superar las dificultades porque nos rodea de su gracia trasformadora y llena de ilusión.

Mt 17, 1-9

Es la escena de la transfiguración del Señor, pero no conviene contemplarla aisladamente sino en el contexto del primer anuncio de la pasión. La transfiguración tiene como finalidad reforzar la fe vacilante de los discípulos, puesta en crisis por la perspectiva de la cruz. Aquí Dios Padre manifiesta la verdadera identidad de Jesús. El relato se inspira en la historia del éxodo y en el estilo apocalíptico, pero se formula a tenor de una vivencia histórica de los tres discípulos, como se recuerda también en 1 Pt 1,16-18. El texto está revisto con lenguaje y motivos del AT, enfatizando a Jesús como Hijo de Dios, como el profeta escatológico, predecido por Moisés, que debe ser escuchado, pero su mensaje no es fácil de entender, de ahí que los discípulos se muestren obtusos ante su mensaje sobre la necesidad de sufrir para desvelar el rostro de Dios hacia el hombre. En Jesús se está descubriendo de modo definitivo y pleno la bondad de Dios, paradójicamente mediante la muerte sacrificial en la cruz. El episodio después de la transfiguración confirma el destino trágico del Mesías en manos de sus adversarios.

Lectura cristiana: El itinerario en la fe del cristiano con cierta frecuencia puede verse salpicado por ambigüedades, por dudas, si se va caminando correctamente, por las derrotas humanas, por los desconciertos, y quizás en alguna circunstancias se piense que no merece la pena tanto esfuerzo o ilusionarse con metas enriquecedoras. En palabras breves, pueden aparecer las oscuridades. La escena de la transfiguración nos invita a descubrir que precisamente en las tinieblas del desánimo la presencia del Señor resucitado puede posibilitarnos nuevos ánimos, cuya raíz se encuentra en la cercanía divina en Cristo.

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



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