| Is
11,1-10:
Pertenece este texto al
llamado libro del Enmanuel, y está
situado dentro de los oráculos referidos
a Judá e Israel (caps. 1-12). En
Is 11,1-10, después de anunciar la
derrota de los ejércitos enemigos
a las puertas de Jerusalén, se anuncia
la inauguración de la era mesiánica
con temas son muy similares a Is 9. Aquí,
como en el cap. 9, se describen las cualidades
de un Mesías personal, lo cual ha
llevado a determinados autores a retrasar
la fecha de su composición.
Históricamente, el oráculo
entra de lleno en el contexto del rey Acaz,
desaprobado por el profeta por su falta
de fe e hipocresía. Este rey prescindía
de Dios y de sus sugerencias a la hora de
gobernar a Judá, reino del sur.
Los autores defienden el origen tardío
de la perícopa, presentando cuatro
argumentos principales: la imagen del “retoño”
de Jesé (v.1), la comprensión
del don del Espíritu como una cualidad
permanente (v.2), el retorno de la paz paradisíaca
(v.6-8), que remite a otros escritos proféticos
más tardíos. El argumento
positivo más importante en favor
de la autenticidad reside en la semejanza
con Is 9, 1-6. El poema se puede fechar
en la época monárquica, en
la mitad del s. VII, pero tiene añadiduras
posteriores a la luz de los acontecimientos
del 701 (invasión de Asiria, Is 10,27-34)
y del exilio.
Aquí el pensamiento de fondo es
el siguiente: la realización de la
promesa está unida a una confianza
en Dios, como Is 9,13-17.
La finalidad de este oráculo estriba
en describir la equidad y la paz mesiánica,
una verdadera paz edénica, no sólo
en el orden moral de las conciencias, sino
que también que hasta la naturaleza
se asociará a esta trasformación
ética de los futuros ciudadanos,
restaurándose así la armonía
de la creación.
Repercusiones
para la fe: la presencia del Mesías
recuperará la dignidad para los inocentes
oprimidos, defenderá el derecho de
toda persona sin recomendaciones de ninguna
clase, ayudará a recuperar el conocimiento
de Dios. La palabra profética insiste
en que el Mesías favorecerá
una comunión entre nosotros y con
Dios. En palabras breves, se afirma que
si a Dios se margina de la historia del
hombre, éste se empobrece y hace
el mundo enrarecido, afectando también
a la naturaleza. La felicidad se encuentra
en la apertura a los otros y a Dios, ambos
polos indispensables.
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Sal 71,
7-8. 12-13. 17:
Es una de las “joyas” de
la literatura sálmica. Constituye
una de las páginas de la teología
mesiánica del Nuevo Testamento
y cristiana. Es uno de los pocos salmos
citados en el Concilio Vaticano II. Este
hay que situarlo en su raíz monárquica
hebrea. La justicia perfecta, la bendición
divina, el bienestar-salom, el dominio
universal, la tipología profética
del rey ideal, la edad de oro paradisíaca,
la alegría innata son algunas de
la expresiones del carisma de este rey-Mesías,
que sembrará nuevas esperanzas
en la historia.
El Salmo es un canto de la época
monárquica del tiempo de Isaías
o del s. VII, en el cual la tipología
del soberano adquiere aspectos siempre
más nobles y religiosos, preparándose
de este modo el camino a sucesivas reinterpretaciones.
Estructura del Salmo: según áreas
temáticas: v.1-4, la paz, v. 5-7,
prosperidad, v. 8-11, potencia, v. 12-14,
justicia, v. 15-17, bendición.
Transposición
cristiana: "Podemos articularla
en unos cuantos caracteres fundamentales
de ese reinado universal y perpetuo, de
justicia y de paz, de salvación
y liberación, contra los opresores
y a favor de los pobres. Estos rasgos
suscitan resonancias en el NT” (Alonso
Schökel, Los salmos). Sin
la presencia del Mesías en la historia
humana esta se puede convertir en tiniebla
y vacío, escenario de oscuras y
turbias opciones que empobrecen la dignidad
humana colectiva y personal, porque fácilmente
queremos que la realidad responda a nuestros
criterios y ¡hay que demostrar que
sean lúcidos!
Rm 15,
4-9:
Rom 15 se compone de
dos partes bien definidas: a). v.1-13
concluyen la parte de exhortación,
y b) los v.14-33 constituyen el epílogo.
La primera parte se divide en secciones
más pequeñas, y una de ellas
la forma el texto de hoy. El apóstol
saca consecuencias concretas de consideraciones
anteriores. El consuelo y la paciencia
que surgen de las Escrituras posibilitan
la esperanza en las circunstancias actuales
de los cristianos. Las Escrituras nos
dan aliento para que busquemos cómo
complacer a nuestro prójimo, leyendo
sus situaciones, buscando su bien, y su
edificación. La razón de
tal actitud se halla en Cristo, pero en
este caso se remonta al AT, donde estaba
esbozada la misión de Cristo, al
tiempo que subraya el valor permanente
de la Escritura para los cristianos. Pablo
piensa aquí tanto en los paganos
como en los judíos, pues Dios en
Cristo se ha manifestado sin acepción
de personas, todo para que tengan los
mismos sentimientos de Cristo.
Lectura
cristiana: La comunidad cristiana
debe estar abierta a todos, como su Maestro.
Si Cristo fue el siervo de todos, así
la iglesia es como El, signo de misericordia
y consuelo de Dios para todos. Esto supone
eliminar barreras y anular distinciones
entre las personas en tantos ámbitos
de la vida de todos los días.
Mt 3, 1-12:
Esta lectura pertenece
al tríptico preparatorio de la
actividad pública de Jesús:
a) predicación del Bautista, b)
bautismo de Jesús, c) tentaciones
de Jesús. Es una fase importante
de la vida de Jesús, que señala
el paso de la vida escondida en Nazaret
al tiempo de la misión para desvelar
el mensaje de Dios. Se trata del “inicio
del evangelio”. Esta trilogía,
al tiempo que introduce el ministerio
de Jesús, presenta sus características:
es consagrado Mesías por el Espíritu
Santo para instaurar el reino de los cielos,
no con gestos espectaculares o conquista
del poder político, sino con la
humildad, el sufrimiento y la entrega
de su vida. Así desde el inicio
del evangelio se presenta un mesianismo
sufriente, previsto por las Escrituras
como actitud de Dios. El tema fundamental
que unifica el mensaje del Bautista y
de Jesús es la conversión.
Para acoger a Dios, portador de reconciliación
y de paz, es necesaria el cambio de corazón,
un retorno al Creador, formarse una mentalidad
nueva y siempre renovada. Mt anticipa
de este modo en el inicio del evangelio,
por boca del Bautista, un enfoque de todo
el ev.
Referencia
a la vida de fe: La
invitación a la conversión
significa sopesar nuestra manera de pensar
y actuar. “Allanar los senderos”
se refiere a nuestros enfoques concretos,
comportamientos y vivencias, en una palabra,
nuestra vida. A veces se puede creer que
lo importante es poseer muchas cosas,
confortables, que apaguen nuestros instintos,
incluso aquellos de los que nos avergonzamos.
Los verbos que pueden aparecer en nuestra
conversión son: poseer, tener,
ganar, investir, comer, estar cómodos,
consumir,… La vida puede estar dominada
poco a poco y en dosis por el egoísmo
y el materialismo. El lenguaje de Dios,
visible y comprensible en las escrituras,
se nos puede volver extraño y distante,
ajeno e insignificante. Abrirse a éste
es convertirse y descubrir posibilidades
nuevas en nosotros.
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