Vigésimo domingo del tiempo ordinario

Is 56, 1. 6-7:

Estamos en la época postexílica, y la lectura de hoy pertenece a la serie de oráculos dirigidos a los repatriados, contenidos en las secciones: 56-58 y 59-66. Is 56, 1-8 alude aún a la obra del Dt-Is y, por otra parte, indica ya las condiciones de pertenencia a la nueva comunidad: todos los hijos de Adán pueden formar parte (v.1-2), y también los extranjeros con tal que se vinculen a Dios, observen el sábado y sean consecuentes en su fe. El Dios desvela nuevamente el derecho y la justicia, cualidades divinas por excelencia, y lo hará generosamente en la situación postexílica, en una comunidad abierta a los extranjeros. El culto en el templo de Sión tendrá una perspectiva universal, y será llamado casa de oración de todos los pueblos. Dios quiere unir a todos los hombres en una misma adoración por medio de un idéntico amor. El culto debe significar el don del corazón y la generosidad de las manos. De esta manera se van superando barreras, como la exclusión del extranjero del pueblo de Dios (Dt 23,2-9), caminando de este modo hacia el universalismo salvífico.

Apertura en la fe: El culto, la celebración de la fe en el AT desde ahora se alarga, pues también los extranjeros pueden integrarse plenamente, puesto que se han adherido al Dios. Poco a poco cobra sentido que Dios eligió a Israel no por sus méritos, sino su amor gratuito. En estas circunstancias se dan las condiciones para que Israel comprenda la perspectiva universal de la salvación, y una vez más rompe prejuicios y abre mentes para que se estrene esta realidad. Lo decisivo es ruptura divina, que abre espacios en mentes rígidas.

 

 

 

Sal 66, 2-3. 5.6.8:

Completa al Dios universal, que convoca a todos los pueblos sin distinción de raza o ideología, para que participen en su alabanza. El primado recae sobre la gracia divina, que ilumina el horizonte de la humanidad antes que el hombre lo busque. El centro es el donador, no el don. La realidad de Dios se difunde sobre todo el cosmos, el Dios misterioso y totalmente “otro”. Pertenece, es lógico, a la etapa postexílica, y trata de superar las resistencias del ámbito del integralismo judío, y al mismo tiempo es un aval oficial de la teología sacerdotal. El tema del universalismo es decisivo en Dt-Is, Trito-Is (56,18, texto de hoy; 66,18-21, marcos inclusivos del profeta), Ez 29, Jonás…hasta alcanzar a la Sab 11-12. Un tal panorama supone una amplia e insólita mirada de la realidad. El pueblo vive un periodo de crecimiento espiritual, y el espíritu del salmista no se deja encerrar en la materialidad del don.

El sal. 66 es uno de los pocos salmos anónimos del segundo libro del salterio, y una composición ágil, pero salpicado de formularios e imágenes estereotipadas. Se compone de tres estrofas: primera: v.2-3: bendición, rostro, salvación universal; antífona (v.5); segunda estrofa: v.5, centro del salmo, alegría y juicio universal; antífona: v.6, alabanza universal; tercera estrofa: v.7-8, el fruto de la tierra, bendición y temor universal.

Mirada universal: El sal 66 es un canto del judaísmo abierto, de cuño profético y lejano a la cerrazón de Esdras y Nehemías. Será San Pablo quien herede este espíritu universal en la carta a los Efesios 3,5-6, que rompe barreras y derriba muros de separación. Nuevamente el dador es más rico y generoso que el receptor del don, que a veces tiende a apropiarse y hacer un Dios a su medida. Los muros fácilmente surgen en la conciencia humana, y empequeñecen nuestros criterios. ¡No reduzcamos a Dios a ideologías, y cantemos su magnanimidad con todas las criaturas!

Rom 11, 13-15. 29-32:

Rom 9-11 ofrece una reflexión sobre el misterio de Israel y el desconcertante rechazo del pueblo a la salvación desvelada en Cristo, que atormenta al apóstol. Hoy nos ofrece una perla que a más de uno puede desconcertar, pero refleja al genuino Pablo al afirmar en el v.32: “Dios nos encerró a todos en desobediencia para tener misericordia de todos”. Frente al Dios, revelado en Cristo, todos judíos y griegos, es decir, en definitiva el hombre, sirve la apertura de espíritu para poder comprendernos, y no anteponer nuestros criterios. Israel representa el endurecimiento ante las promesas de Dios, y los paganos la desobediencia, es decir, ambos, la humanidad necesita reconocer que la última palabra sobre la humanidad es la misericordia, el triunfo de la gracia y la generosidad desbordante de Dios Padre, revelada en Cristo. Sólo desde esta perspectiva se entiende el cristianismo, sino fácilmente crecen y surgen barreras ideológicas, raciales, culturales, nacionales, etc, que conducen a la ofuscación y a visión miope de la realidad de la persona y también de la fe. ¡Tantos mecanismos personales nos hacen ver opaca nuestra propia realidad, y tantas veces los justificamos!

Mt 15, 21-28:

Constituye la nota final a esta sinfonía del Dios con rostro sonriente. Mt es el ev. de la universalidad, ya desde el relato de los reyes Magos, y concluirá con la misión a todas las gentes. La curación del siervo del centurión (8,1-13) y la hija de la cananea hoy celebran esta “salida” de Jesús de las fronteras de Israel. Mt subraya especialmente que la actividad de Jesús es definida y planeada por el Padre. Frente a esta apertura aparece la reacción de los discípulos, un tanto discrepante. El evangelista en toda esta sección destaca la mediación de los discípulos, que después de Pentecostés tendrían la misión de anunciar la palabra del Señor. Jesús accede a los ruegos de la mujer, y su hija queda curada. Esta actitud clarifica la posición de Jesús hacia los paganos, y deja bien claro que la fe trasciende cualquier barrera de raza, nación y religión. Poniendo el acento sobre la fe, Mt anticipa una problemática de la iglesia primitiva y de su comunidad mixta.

Un canto a la fe libre de prejuicios: la fe es la apertura a Dios con las categorías sugeridas en su palabra escrita y revelada, ¡cosa no fácil! Y en Dios no hay acepción de personas. Quien se abre al Espíritu sabe mucho de esta maravilla del Pentecostés de tener un mismo lenguaje y un mismo sentir. Las fronteras, los enfoques mezquinos ensombrecen la dinámica de Dios, que ha roto la frontera de su distancia entre el hombre y el mundo celestial al encarnarse en Cristo Jesús. ¡Qué sorpresa de Dios, y qué encanto de mundo, cuando lo miramos así!

HOJAS LITÚRGICAS de

San Juan de los Reyes



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